Este tipo de situaciones no son nuevas y suelen surgir con los cambios en el liderazgo del Ministerio de Relaciones Exteriores. Durante la gestión de Javier Milei, figuras como Diana Mondino y Gerardo Werthein asumieron el cargo en un lapso breve, generando una falta de continuidad que ha exacerbado la situación actual.
La inacción no se debe solamente a los acontecimientos recientes. Según coincidieron diversas fuentes, el problema viene de antes, originado especialmente desde el traspaso de liderazgo entre el peronista Felipe Solá y el kirchnerista Santiago Cafiero durante el mandato de Alberto Fernández.
“A mediados de 2023 enviaron las de dicho período y la de 2022. Como no se avanzó, Mondino solicitó el retiro y luego sí se votaron, pero correspondían a esos años. Con Werthein luego aterrizaron dos juntas, de 2024 y 2025, pero siempre se dijo que el ruido por el cual no se discutieron fue que contenían a varias personas relacionadas con el kirchnerismo”, señalaron fuentes del entorno.
Otras voces en el sector diplomático argumentan que cada administración presenta cuatro listas, aunque las del último año suelen ser retenidas en momentos electivos. Esta dinámica ha hecho que el oficialismo anterior haya tenido dificultades para avanzar con su agenda, lo que ha limitado las oportunidades del actual gobierno para realizar cambios significativos.
Una fuente bien situada en el tema, expresó: “Podrían haber remodelado toda la estructura jerárquica y desaprovecharon una oportunidad fabulosa. Pensé que iban contra la ‘casta’. Más allá de eso, lo que de verdad queda demostrado, con el diario de hoy, es el alto desinterés que existe y que Quirno quiere ser Canciller, pero no ministro”. La falta de respuestas claras sobre quién ocupa los cargos de importancia dentro de su equipo parece corroborar esta preocupación.
Anualmente, la junta de Cancillería se encarga de elaborar una lista de funcionarios para su promoción. Entre los más relevantes se encuentran los embajadores y los ministros de primera y segunda, quienes requieren la aprobación del Senado.
El primer indicio de problemas se observó cuando Werthein limitó la cantidad de vacantes disponibles para ascensos, complicando aún más la situación.


















