Esta victoria significó el fin de la denominada “maldición del cuatro” sobre el nuevo hogar de las Garzas. Desde su inauguración el 4 de abril, el equipo no había conseguido ganar en cuatro partidos disputados allí, aunque su desempeño como visitante había sido impecable con cuatro triunfos. En su encuentro anterior, sufrieron una derrota inverosímil tras comenzar ganando 3-0 y ver cómo Orlando City se lo daba vuelta con cuatro goles. Ahora, tras una nueva demostración de talento de Messi, esas anécdotas quedan atrás.
Desde el comienzo, Inter Miami se mostró decidido a cambiar su suerte. Las oportunidades de gol se fueron sucediendo una tras otra, pero el arquero James Pantemis se interponía entre el equipo y el festejo. Messi, Luis Suárez, Ian Fray y Telasco Segovia tuvieron varias oportunidades, pero el marcador se mantuvo en cero gracias a las habilidades del portero canadiense.
Era solo cuestión de tiempo antes de que la defensa de Portland, que había llegado con escasa fuerza al área defendida por Dayne St Clair, cediera. Messi, en otra de sus noches estelares, fue el encargado de romper la paridad.
A los 30 minutos, el rosarino aceleró, combinó con Suárez, y, tras una asistencia genial de Segovia, se quedó solo frente a Pantemis. Con un control preciso y un disparo cruzado, Messi puso el 1-0 a favor de Inter Miami, marcando así el gol número 910 en su carrera.
Messi, siempre activo, casi amplía la ventaja, pero su siguiente remate se fue ligeramente desviado. Sin perder impulso, continuó su ataque. Recibió el balón en tres cuartos de cancha, controló con el pecho, combinó nuevamente con Suárez y realizó un slalom dentro del área, dejando a dos rivales atrás antes de pasar a Berterame, quien terminó la jugada con un golazo que selló el primer tiempo con un merecido 2-0.
La segunda mitad no trajo grandes novedades. Portland Timbers, con limitaciones, intentó acortar distancias, pero St Clair estuvo sólido en el arco. Mientras tanto, Messi mantuvo su presencia en el encuentro, especialmente en el último cuarto de hora, acompañado por un Rodrigo De Paul lleno de energía. Leo tuvo tres oportunidades más para marcar, aunque no pudo aumentar la ventaja. La noche culminó en una celebración para Inter Miami y sus aficionados, reafirmando el papel de Messi como figura clave del equipo.



















