Marzo fue un mes difícil para la Casa Rosada en el ámbito económico. La guerra en el Golfo Pérsico provocó un aumento del 20% en el precio de la nafta. Se espera que el índice de inflación, que se anunciará el martes, esté alrededor del 3% (como en la Ciudad de Buenos Aires), aunque algunas consultoras, como Balanz y FMyA, estiman que podría llegar incluso al 3,2%. La caída en el poder adquisitivo de los salarios se traduce en una reducción del consumo.
La consultora Empiria, liderada por el exministro Hernán Lacunza, ha informado que el “ingreso disponible” ha disminuido por quinto mes consecutivo. Esto implica que los trabajadores tienen menos dinero para adquirir bienes básicos.
Abril presenta un panorama diferente y hay grandes esperanzas de que surjan señales más evidentes de reactivación económica. Por el momento, los sectores que impulsan los indicadores de actividad generan escaso empleo: principalmente la agricultura, pero también la energía, favorecida por el incremento en el petróleo, y la minería. El crecimiento en estos sectores es tan significativo que podría ser suficiente para incrementar el PIB, a pesar de que casi la mitad de la economía se encuentra en un estado complicado o crítico.
El mes comenzó con compras históricas por parte del Banco Central. En solo seis días hábiles, se adquirieron más de 1.000 millones de dólares, mientras que las reservas brutas aumentaron en 1.700 millones de dólares. Con la llegada de los dólares de la cosecha, esta intervención podría intensificarse.
A mediados de esta semana, Luis “Toto” Caputo viajará a Washington para participar en la reunión de Primavera del FMI, donde buscará desbloquear un desembolso de 1.000 millones de dólares. Este monto se destinaría a saldar el vencimiento de los bonos Bopreales el 31 de mayo, emitidos por el gobierno actual para liquidar deudas con importadores, un problema heredado de las gestiones de Alberto Fernández y Sergio Massa.
Se prevé un descenso de la inflación a partir de abril (se estima un 2,4%), lo que podría ser crucial para que los salarios empiecen a recuperar el terreno perdido. Según un análisis del economista Fernando Marull, las negociaciones paritarias se están cerrando con un promedio del 3%. “Esto indicaría que los salarios superarían a la inflación por primera vez en siete meses”, agregó.
El Gobierno está apostando por una notable caída de la inflación en los próximos meses. La estabilidad del tipo de cambio debería contribuir a alcanzar este objetivo. Asimismo, la calma en el mercado cambiario podría facilitar la implementación del plan de remonetización de la economía.

















