Esta transformación en el clima social es atribuible a tres factores interrelacionados. El primero es la parálisis de la actividad económica en sectores muy próximos al sentir popular, particularmente en lo que respecta al consumo. En segundo lugar, se destaca el cambio en las prioridades de los ciudadanos, donde comienza a prevalecer una mayor preocupación por la preservación del empleo y el poder adquisitivo de los salarios. El tercer factor son los recientes escándalos de corrupción, que se exacerbados en el contexto del descontento social.
Desde una perspectiva política, persiste una incógnita difícil de despejar: ¿cuándo la combinación de estos vectores negativos facilitará la aparición de un nuevo actor que se posicione como alternativa a La Libertad Avanza? Esta posibilidad aún parece lejana y podría permanecer inédita en el corto plazo, especialmente si el Gobierno logra revertir la tendencia a la baja que enfrenta. Este escenario es, sin duda, el interrogante más relevante.
El nivel de aceptación de la gestión de Milei se presenta como razonable. Según el consultor Hugo Haime, esta aprobación se sitúa en el 37%. Es más alta que la obtenida por Cristina Kirchner y Alberto Fernández en el mismo momento de sus respectivas administraciones, que fue del 33%; también es superior a la de Mauricio Macri, que alcanzó un 35%. Sin embargo, representa el nivel más bajo desde su llegada a la Casa Rosada, habiendo regresado al punto que tenía antes de las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre pasado.
La Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés (Udesa) ofrece una visión similar, aunque algo más negativa. La situación general genera una satisfacción del 33%, lo que significa una caída de 7 puntos en comparación con diciembre. Para el mismo período, la satisfacción bajo la gestión de Macri era del 36%. La desaprobación del gobierno actual se ubicó en un 59%, lo que representa un incremento de 7 puntos desde finales del año pasado.
La imagen actual se considera moderadamente razonable. Sin embargo, el verdadero desafío radica en su dinámica. De acuerdo con Haime, las expectativas de mejoría en un año redujeron en 5 puntos en el último mes, quedándose en un 35%, lo que representa diez puntos menos que en diciembre.


















