El INDEC confirmó que la pobreza pegó un salto en el Conurbano bonaerense y se ubicó en el 45% de la población. Son datos del año pasado, cuando todavía no había pegado lo peor de la inflación, la sequía ni el freno de la economía. ¿Puede ganar el peronismo con esos números?
Son números terribles que representan, primero y principal, un drama humano de gran escala que tiene -y tendrá- consecuencias políticas inevitables. El dato de pobreza que reveló ayer el INDEC dejó expuesto al mismo tiempo el riesgo que corre el peronismo de sufrir una derrota masiva incluso en el corazón de su poder: el conurbano bonaerense. Más que el PJ, la modulación que tuvo ese partido los últimos 20 años: el kirchnerismo.
El organismo estadístico confirmó que entre el primero y el segundo semestre del año pasado la Argentina sumó cerca de 1.400.000 personas pobres más. Fue un salto del 36,9% al 39,2% a nivel nacional y, en el caso de los partidos del gran Buenos Aires, pasó del 42% al 45%. Son 5.740.000 bonaerenses con ingresos insuficientes sólo en los municipios del AMBA.
Es un resultado estremecedor pero que todavía no registró lo peor del presente ni lo que se avecina para los próximos meses. A fines del año pasado se celebraba que la inflación había cedido algo y los productores agropecuarios todavía rezaban para que la lluvia no se demorara, sin imaginarse que se venía una seca sin precedentes.





















