De acuerdo al más reciente Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) realizado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), se espera un aumento gradual del tipo de cambio nominal a partir de abril.
Un aspecto significativo es la revisión a la baja en las proyecciones para diciembre de 2026, que se ajustó a $43,2 menos respecto a las expectativas del mes anterior. Esto sugiere que los agentes del mercado consideran que hay una mayor capacidad para controlar la evolución del tipo de cambio.
Para el mes siguiente, la mediana de las estimaciones se sitúa en $1.452 por dólar. En mayo, se espera que alcance los $1.475, y para junio, $1.500. Las proyecciones siguen en aumento para los meses posteriores, con estimaciones de $1.532 en julio y $1.565 en agosto.
Respecto a los próximos 12 meses, se prevé que el tipo de cambio llegue a $1.748 por dólar en febrero de 2027. Para diciembre de 2026, la mediana de expectativas se encuentra en $1.707, como informó el BCRA.
Los diez principales pronosticadores del REM prevén cifras superiores en cada período: $1.468 en abril, $1.490 en mayo, $1.522 en junio, $1.553 en julio, $1.585 en agosto, $1.716 para diciembre y $1.750 en el horizonte de 12 meses.
Las proyecciones para inicios de 2027 indican que los analistas continúan anticipando incrementos contenidos en el tipo de cambio nominal. El consenso anticipa un dólar a $1.748 para el segundo mes del próximo año, lo que representa una disminución de 20 pesos en comparación con estimaciones anteriores.
Este análisis sugiere un entorno de relativa estabilidad en la cotización nominal de la moneda estadounidense, siempre y cuando no se produzcan cambios significativos en la política económica.
La estabilidad cambiaria se alimenta de la expectativa de un flujo constante de divisas, tanto por exportaciones como por inversiones financieras. Entre los elementos que sustentan este panorama se destacan la recuperación del superávit energético, la próxima liquidación de la cosecha agrícola y tasas de interés en pesos que favorecen la colocación de fondos en instrumentos del Tesoro a plazos breves, un fenómeno conocido como carry trade.
Esta combinación podría ayudar a mantener el equilibrio cambiario al menos hasta mediados de año, coincidido con el cierre del período de mayores exportaciones agrícolas.


















