El hombre de 59 años explicó que ambos habitan en una zona rural, pertenecen a una comunidad aborigen y se encuentran a aproximadamente 130 kilómetros de la ciudad. El viaje que iniciaron el sábado por la mañana fue impulsado por una necesidad urgente. “El viernes vimos el pronóstico y sabíamos que se podía complicar. No teníamos alimento para los animales ni para nosotros”, recordó.
A las 9 de la mañana comenzaron su trayecto. Sin embargo, al hallar el camino principal cubierto por la nieve, decidieron tomar un acceso alternativo, donde las condiciones eran extremas. “Hicimos apenas siete kilómetros en dos horas. En una subida tuve un despiste y la camioneta quedó encajada”, relató.
Con la costumbre de solucionar los problemas locales de manera independiente, Bilbao intentó salir por su cuenta. “Nuestras cuestiones las resolvemos solos. En esta oportunidad no pude”, indicó.
Cerca de las 11 de la mañana, se dio cuenta de que era imposible mover la Toyota Hilux blanca y comenzó a preparar su entorno para afrontar la espera. “Empecé a sacar la nieve de alrededor porque tenía miedo de que se levantara viento y tapara la camioneta. Después nos quedamos adentro, prendiendo y apagando el motor para calefaccionarnos”, narró.
Afortunadamente, pudo mantenerse en contacto con su familia gracias a un servicio satelital. “Siempre pude comunicarme con mis hijos y mis hermanos”, afirmó.
La primera noche fue sumamente dura. Con la camioneta marcando 17 grados bajo cero, al amanecer del domingo intentó nuevamente liberar la Hilux sin éxito. “La camioneta ya se había congelado. Era muy complicado y no pude sacarla”, expresó.
Ese día, las horas de incertidumbre continuaron mientras los equipos de rescate intentaban alcanzarlos. Mientras aguardaban en el interior de la Hilux, se mantuvieron comunicados y siguieron por radio la final del Mundial. “Siempre tuvimos señal por el servicio satelital”, destacó.
Por su parte, los equipos de rescate intentaron acercarse en varias ocasiones. “Hubo dos intentos de Vialidad Provincial y, en la última instancia, colaboró la operadora petrolera”, recordó.
Bilbao mencionó que durante toda la espera mantuvieron la calma. “Teníamos agua, pero no alimentos sólidos. Nos manejamos con lo que había y nos cuidamos mucho. Mi compañera tuvo mucho temple”, resaltó sobre Noelia.
El hombre también aseguró que, a pesar de las condiciones adversas, nunca sintieron que la situación fuera desesperante. “No temimos por nuestra vida, sería exagerado decir eso. Siempre tuvimos la esperanza de que íbamos a salir de esta situación y nunca perdimos la calma”, sostuvo.
La principal preocupación giraba en torno al combustible. Al momento del rescate, solo les quedaba un cuarto de tanque, crucial para encender el motor temporalmente y mantener la calefacción. Finalmente, a las 4.40 del lunes, un operativo conjunto logró localizarlos y ponerlos a salvo.
Ahora, tras el rescate, Bilbao se enfrenta a nuevas inquietudes respecto a lo que dejó atrás. La zona sigue bajo alerta roja por temperaturas extremas, y teme por las consecuencias de la nevada en su producción.
“Estamos preocupados por los animales. Vamos a tener muchas pérdidas”, lamentó Bilbao, quien ha sobrevivido al frío extremo. Actualmente tiene 250 ovejas y 15 caballos que quedaron afectados por una nevada que cayó en menos de 24 horas, dejando la zona prácticamente aislada.























