La tasa forward, que permite vislumbrar la expectativa de refinanciación entre octubre de 2027 y octubre de 2028, presentó un ascenso significativo para el par de bonos AO28-AO27, subiendo del 18,8% al 19,7% en un solo día. Esta tasa vuelve a acercarse al 20% que se registró a finales de septiembre, recuperando parte de la corrección observada en las semanas siguientes. Para mediados de agosto, esta tasa se encontraba alrededor del 13,5%.
La razón detrás de este fenómeno radica en el contexto electoral. El AO27 tiene su vencimiento cinco días después de la primera vuelta electoral, antes de la asunción del nuevo gobierno, mientras que aquellos bonos que se extienden hasta 2028 están sujetos a la incertidumbre que podría generarse tras el 10 de diciembre de 2027. Esta exposición se traduce en un recargo de casi 17 puntos sobre la tasa del tramo anterior.
El ajuste no se limitó únicamente al AO28. Otros bonos también sufrieron retrocesos, como el AL35, que pasó de 70,6 a 69,5 dólares, con un rendimiento que creció de 12,1% a 12,4%. Del mismo modo, el AE38 disminuyó de 73,9 a 72,8 dólares, alcanzando ahora un rendimiento del 12,8%. Dentro de los bonos globales, el GD46 experimentó una caída de casi el 2%, situándose en 62,5 dólares, con una tasa interna de retorno (TIR) del 11,1%. El GD29 bajó de 56,1 a 55,5 dólares, con un aumento en su rendimiento de 6,1% a 6,9%. En general, toda la curva mostró un descenso, salvo el bono que vence antes de las elecciones.
El análisis del tramo correspondiente al año 2029 confirma esta tendencia. El AO29 disminuyó de 85,6 a 85,2 dólares, con una TIR que se elevó de 12,4% a 12,6%. En contraste, el AN29, con vencimiento el 30 de noviembre de 2029, ofrece un rendimiento del 12,9%. Así, en apenas dos años de plazo, la tasa progresa de 3% a cerca del 13%.
A partir de este punto, la curva se aplanó: el AL35 presenta un rendimiento del 12,4% y el AL41 del 12,3%. Lo habitual sería que la rentabilidad aumentara con la duración, lo cual no se refleja aquí. El mercado no exige tasas mayores para los bonos con vencimientos en 2035 o 2041 en comparación con los de 2029. Todo el ajuste se concentra en la transición posterior a 2027, lo que sugiere que el riesgo radica en el cambio de mando y no en el transcurso del tiempo.
Los BOPREAL ofrecen una perspectiva distinta. El BPD7D, que vencerá el 1 de noviembre de 2027, está rindiendo 1,5%. Por su parte, el BPB8D, con vencimiento el 31 de octubre de 2028, se sostiene en 8,3%, con un precio casi inalterado, 91,9 dólares frente a 92 dólares del viernes. Su tasa forward se consolidó en 12,8%, igual a la de la jornada previa. Ambos bonos tienen fechas de vencimiento similares y enfrentan idéntico riesgo electoral. Sin embargo, el rendimiento del papel del Banco Central para 2028 es del 8,3%, mientras que el del Tesoro es del 10,7%. La disparidad en las tasas forward se amplió de 6 a casi 7 puntos en un solo día.
Los BOPREAL destacan por su utilidad en la cancelación de impuestos, además de que el Banco Central tiene una percepción de riesgo inferior en comparación con el Tesoro Nacional. También es relevante la diferencia legislativa: el GD30, bajo normativa de Nueva York, rinde 8,1%, mientras que el AL30, con el mismo flujo pero regulado localmente, paga un 9,7%. Esta variación en el marco jurídico influye en el rendimiento exigido por los inversores.
El nerviosismo no es exclusivo de Argentina. En Europa, la prima de riesgo en Francia subió aproximadamente siete puntos básicos, posicionándose en 145, mientras que la tasa de los bonos a diez años aumentó desde cerca del 4,79% el viernes hasta el 4,89%. Se trata de los niveles más altos desde 2012, influenciados por disturbios sociales recientes y un déficit fiscal que asciende al 5,4% del Producto Bruto Interno (PBI).
París ya enfrenta costos de financiación más altos que Roma, donde Italia presenta una prima de 112 puntos sobre Alemania y España, 62. En este contexto europeo también se vislumbra un riesgo electoral relacionado con las próximas elecciones presidenciales de 2027, mientras Macron se encuentra en los meses finales de su gestión.
Los inversores manifiestan preocupaciones sobre la necesidad de que Francia implemente un robusto ajuste fiscal, dado que su déficit se aproxima al 6% del PBI y la deuda se encuentra alrededor del 120% del total del PBI. Si bien aún no se ha aplicado una reducción de gastos significativa, persiste la incertidumbre sobre la disposición de la sociedad francesa para aceptar drásticos recortes en sus cuentas públicas.
Por lo que refiere a la situación en Argentina, la curva de rendimientos indica que los bonos hasta octubre de 2027 ofrecen un rendimiento de 3% en dólares, mientras que, posterior a esta fecha, los costos aumentan. Esta diferencia refleja la confianza en que el gobierno actual cumplirá con los vencimientos durante su mandato, mientras que surge la incertidumbre sobre quién asumirá la responsabilidad de los pagos posteriores, si Milei se encuentra en el poder. En última instancia, la curva evidenciaría un desafío relacionado con la continuidad, más que con la solvencia inmediata.























