A pesar de la atención generada por Miniso, los indicadores de consumo no han mostrado un crecimiento significativo hasta ahora. Carlos Jamardo Arrigo, gerente de Marketing de la marca, indicó que solo la mitad de los asistentes al lanzamiento realizaron compras, aunque el ticket promedio fue superior a lo que esperaban, pero su monto específico no fue revelado por tratarse de información confidencial.
La expansión de Miniso refleja un auge de los locales de origen asiático, que ofrecen una gama más amplia de productos en comparación con los tradicionales bazares. Este fenómeno se asemeja a los “Todo por dos pesos” de los años noventa, que se popularizaron con la llegada del nuevo milenio como tiendas de productos económicos, aunque de calidad inferior. En contraste, los “Todo por dos pesos” 2.0 que han surgido después de 2020 ofrecen productos de mejor calidad y tecnología, a la vez que incluye herramientas, textiles, artículos de decoración, maquillaje y otros productos.
Yolanda Durán, presidenta de la Cámara Empresarial de Desarrollo Argentino y Países del Sudeste Asiático (CEDEAPSA), destacó que “se abrieron más de 250 locales a nivel nacional en los últimos ocho meses”. La presencia de estas tiendas no se limita a la Ciudad de Buenos Aires, sino que también ha crecido en otras provincias como Córdoba, Santiago del Estero, Salta y Mendoza. Fabián Castillo, presidente de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (FECOBA), subrayó que “hoy es prácticamente difícil pensar en una arteria comercial de la Ciudad donde no haya este tipo de locales”.
Las largas colas en la apertura de Miniso en el Dot Baires Shopping atrajeron tanto la atención del público como del Gobierno. Desde la marca, informaron que cerca de 5.500 personas asistieron al evento, que incluyó un espectáculo de la banda argentina K4OS, inspirada en el estilo del K-pop, además de la participación de actores de la serie Margarita. “Estamos sorprendidos”, expresó Jamardo. Además, se ofrecieron descuentos especiales a los primeros compradores.
A pesar de la multitud, solo 2.000 personas realizaron compras en la apertura de Miniso, aunque el gerente de Marketing reveló que el ticket promedio superó las expectativas. Jamardo señaló que la llegada de Miniso en Argentina responde “a una necesidad latente del consumidor de recibir nuevas marcas”, añadiendo que, aunque Miniso es una empresa china, ofrece una experiencia de compra que abarca una variedad de productos, desde muñecos de peluche hasta juguetes y más. “Es más completa”, enfatizó.
El fenómeno de Miniso se destaca por su capacidad de generar un vínculo con los consumidores a través de las redes sociales, algo que Jamardo describió como una marca “instagrameable”: “Miniso se movió muy bien en redes sociales, generando experiencia en el punto de venta físico, lo que lleva a que la gente comparta y viralice rápidamente”.
Este crecimiento no solo se limita a Miniso, sino que refleja una tendencia más amplia de locales asiáticos que ofrecen productos variados, en su mayoría importados. Elisa “Lilita” Carrió, en un reciente streaming, caracterizó a estos locales como “placebo chino”, sugiriendo que los consumidores adquieren productos económicos y creen que mantienen su estatus de clase media.
A nivel nacional, se estima que se abren de 10 a 15 nuevos locales mensualmente. En áreas con gran afluencia de público, como en la Ciudad de Buenos Aires, se pueden encontrar hasta tres tiendas por cuadra, indicando una clara demanda por parte del consumidor. Castillo resaltó que este fenómeno precede al actual Gobierno, aunque se intensificó con la llegada de Milei a la presidencia. “Venimos siguiendo esto desde el tiempo de las SIRAs de Massa”, anotó, señalando un cambio de hábito hacia grandes locales de origen oriental.
Por otro lado, se observaba que los contenedores de productos importados llevan entre dos y tres años en los puertos, lo que permite la distribución entre los diferentes locales. “No es que una sola persona los maneje, son varios inquilinos”, agregó Castillo. También es notable que los productos importados ya se ven en grandes cadenas de supermercados, evidenciando un cambio en los hábitos de consumo. Según FECOBA, entre el 60% y 70% de los compradores son menores de 40 años y la mayoría de las transacciones se realizan en plataformas digitales.
En relación a la formalidad de los locales, Castillo mencionó que en la Ciudad se requieren habilitaciones, asegurando que no compiten con lo que se produce localmente. Durán recordó que en el pasado existían productos de fabricación nacional en este rubro, sugiriendo que la mejora de las condiciones fiscales podría permitir que la producción nacional participe más activamente.
A pesar de que estos negocios emplean en promedio a solo cinco trabajadores por local, Durán defendió el impacto en otras actividades económicas, como aduanas y logística, que generan empleo indirecto. Sin embargo, se reconoce que no se puede comparar con los puestos de trabajo que generaría un aumento en la producción local. FECOBA también aboga por un control de la calidad de los productos, especialmente en cosméticos y juguetes, para evitar riesgos a la salud pública.






















