En la Casa Rosada y en el Congreso, los primos Menem y Santiago Caputo están ajustando detalles para lograr un impacto significativo en esta nueva fase del Gobierno, tras la salida de Manuel Adorni. Desde el oficialismo son conscientes que la eliminación de las PASO complicará aún más la resolución de la interna peronista, que se perfila como el principal adversario en 2027.
Si las elecciones primarias fueran canceladas, la oposición se vería privada de una herramienta esencial para resolver sus diferencias internas y validar a su candidato ante Javier Milei, quien busca la reelección. Los libertarios, con el respaldo de una parte de la oposición, podrían obstaculizar el camino del sector opositor más robusto del país.
Desde Balcarce 50, se reconoce que los números están, aunque se requiere un pulido adicional. En términos prácticos, esto implica avanzar en negociaciones electorales en cada provincia de cara a 2027, a cambio de apoyo parlamentario. Aunque son conscientes de que deben dialogar con algunos gobernadores, también dejan entrever que hay sectores tanto del radicalismo como del peronismo del interior dispuestos a colaborar.
“Estamos en plena negociación. Creemos que vamos a alcanzar un consenso para que esto avance”, manifestó un funcionario de la Casa Rosada, donde admiten que la búsqueda de un acuerdo contempla dos alternativas: eliminación o suspensión de las PASO. Algunos opositores del radicalismo y el peronismo contemplan la posibilidad de unas primarias no obligatorias (PAS) como una salida alternativa, en caso de que las negociaciones se estanquen. Sin embargo, existe la intención de seguir el camino propuesto por el oficialismo.
En el justicialismo, hay quienes empiezan a aceptar con cierta resignación la posible derrota en esta batalla, asumiendo que el Gobierno logrará derogar las PASO. “Tienen los números. Es un hecho. Los gobernadores van a respaldar y nosotros tendremos que ver cómo nos ajustamos el año que viene”, expresó una diputada nacional con amplia trayectoria en el peronismo.
Sin embargo, no todos comparten este pesimismo. Un líder significativo del bloque de diputados de Unión por la Patria planteó sus reservas sobre la viabilidad del plan del Gobierno. “Si aún no han ido al recinto es porque no tienen los votos. Pueden conseguirlos, pero deberemos evaluar el contenido del acuerdo y el momento en que lo lleven a cabo”, afirmó. El Gobierno aspira a tratar la reforma en agosto, dejando un tiempo prudente para la negociación.
La mayoría de las corrientes peronistas reconocen que, si se eliminan las PASO, el partido enfrentará un gran desafío. Las primarias son cruciales para que diversas facciones presenten sus candidatos y que la militancia defina quién es el más adecuado.
Muchos creen que la intensa interna del peronismo bonaerense, sumada a un debate horizontal, asegura que el candidato que emerja debe ser legitimado por los votos. Esto es especialmente relevante dado el vacío de liderazgo que existe tras haber dejado el gobierno en 2023.
Las limitaciones en el liderazgo de Cristina Kirchner, aunque sigue siendo la figura más importante, también juegan un papel en la necesidad de validar candidaturas. Su simple aprobación ya no es suficiente; los votos son esenciales para disipar las desconfianzas que persisten.
“Muchos compañeros en el interior sienten que las discusiones actuales no los representan. Es necesario contar con espacios de diálogo porque salir de este laberinto requiere legitimación popular. Si no hay PASO, será a través de una interna abierta o, de lo contrario, interna partidaria, pero es crucial alcanzar legitimidad”, planteó Juan Manuel Olmos, un referente del PJ Federal, en una entrevista reciente.
Olmos ha señalado la necesidad de que las disputas se resuelvan a través del voto, ya que el estilo autoritario ya no es efectivo y nadie puede congregar más de la mitad de las voluntades de un peronismo fragmentado.
La postura de Olmos refleja la opinión del PJ Federal en su conjunto. Otras corrientes, como el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), también comparten esta perspectiva, señalando que ante la imposibilidad de que Axel Kicillof sea un candidato de consenso, las PASO son el mejor sistema para determinar una candidatura peronista. El Jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco, lo reafirmó al sostener que “los que deseen representar pueden presentarse y la gente decidirá”.
Bianco indicó que se buscará definir la candidatura mediante el “método posible” y, si se presenta la ocasión, se intentará alcanzar un consenso. Sin embargo, ejecutar esta opción parece, a este punto del calendario, una quimera. Con el tiempo en contra y las fricciones internas aún presentes, las posibilidades de un acuerdo amplio disminuyen.
Si no se logra un consenso y las PASO son eliminadas, hay dos alternativas que se discuten desde hace tiempo dentro del peronismo. Una de ellas es la interna partidaria, que parece prácticamente inviable debido a problemas organizativos y logísticos. Los padrones del PJ no están actualizados y en la actualidad, el peronismo está constituido por una convergencia de partidos, lo que complicaría aún más la tarea de crear un padrón unificado.
La otra opción es una interna partidaria abierta, en la que cualquier persona pueda votar, no solo los afiliados, una propuesta impulsada por el precandidato sanjuanino Sergio Uñac. Sin embargo, algunos dirigentes encuentran inconvenientes en esta opción, temiendo que votantes de otras fuerzas políticas puedan afectar la legitimidad del proceso, ya que no aparecerán en una elección general posterior.
Un escenario que podría materializarse como una alternativa inevitable es el de diferentes candidaturas en la elección general, lo que llevaría al peronismo a ir dividido, similar a lo ocurrido en 2003. En este contexto, el vencedor de esa interna virtual podría absorber los votos anti Milei en un balotaje, un escenario que se percibe como el más adverso y reflejaría una ruptura profunda dentro del partido.
Este enfoque enfrenta una debilidad: el riesgo de que Javier Milei logre una victoria en primera vuelta ante la fragmentación de la oposición. Lo cierto es que el peronismo deberá encontrar una manera de presentar una candidatura competitiva. Aún queda tiempo, pero las divisiones son tan marcadas que han generado un clima de incertidumbre y especulación en el justicialismo. El futuro se presenta incierto y desafiante.























