El tipo de cambio oficial experimentó una reversión en su tendencia, registrando una disminución este martes tras dos jornadas consecutivas de incremento, lo cual reafirma el contexto de estabilidad cambiaria que ha prevalecido en el mercado durante varias semanas. La divisa se mantiene por debajo de la cota de $1.400 desde hace más de un mes, conservando una distancia significativa respecto al límite superior establecido por el esquema de bandas cambiarias.
En el segmento mayorista, que opera como referencia para las transacciones de comercio exterior, la cotización de la divisa se redujo en $1,50, culminando la jornada en $1.375,50 para la venta. A este nivel, se posiciona un 22,8% por debajo del techo de la banda, fijado actualmente en $1.688,68, una diferencia que continúa proveyendo un amplio margen de acción para la gestión gubernamental.
Adicionalmente, la disparidad con la cotización del contado con liquidación (CCL) se amplió, aproximándose al 7%, en una sesión caracterizada por un volumen de operaciones relevante: el mercado al contado transaccionó u$s 532,1 millones.
Disminución en abril y descenso acumulado en 2026
Independientemente del movimiento diario, el balance mensual y anual evidencia una contención de la paridad cambiaria. Durante el mes de abril, la cotización mayorista acumula un retroceso de $6,50 (-0,5%), mientras que desde el inicio de 2026, el descenso asciende a $79,50, equivalente a una caída del 5,5%.
En términos reales, la paridad cambiaria se sitúa en niveles equiparables a los observados entre mayo y junio de 2025, lo que intensifica el debate entre especialistas económicos en torno al potencial atraso cambiario y la sostenibilidad del marco actual.
En cuanto a las cotizaciones alternativas, el dólar MEP se negoció a $1.415,84, el contado con liquidación a $1.470,67 y la cotización informal (“blue”) mantuvo su estabilidad en $1.410 en el circuito extrabancario de la plaza financiera.
Incremento en la oferta de divisas
El factor primordial que explica la actual quietud cambiaria continúa siendo la relativa abundancia de moneda extranjera. Las autoridades del Banco Central de la República Argentina (BCRA) estiman que la dinámica actual del mercado podría incluso posibilitar nuevas reducciones nominales en la cotización durante las próximas semanas.
En una presentación dirigida a inversores en Estados Unidos, el vicepresidente de la entidad, Vladimir Werning, destacó que la demanda de dólares con fines de atesoramiento experimentó una nueva disminución en marzo, por segundo mes consecutivo.
Este dato reviste importancia: durante la segunda mitad de 2025, en un contexto de intensa incertidumbre electoral, la adquisición de divisas por parte de personas físicas constituyó uno de los principales canales de egreso de dólares del sistema.
Entre julio y octubre del año pasado, los particulares retiraron un monto neto de u$s5.458 millones. En el cuatrimestre subsiguiente, esta cifra se redujo a u$s2.362 millones.
Obligaciones Negociables (ONs) y sector agropecuario, dos pilares esenciales
A la reducción en la demanda por parte del sector privado se añade un incremento en la oferta proveniente del ámbito corporativo. Según Werning, aún quedaban pendientes de liquidación aproximadamente u$s3.200 millones relacionados con emisiones de Obligaciones Negociables (ONs) efectuadas por empresas privadas. Estos recursos representan un flujo adicional que alimenta el mercado oficial y aminora la presión sobre el tipo de cambio.
Otro soporte fundamental en esta etapa es el componente estacional del sector agropecuario. El INDEC reportó que las exportaciones registraron un crecimiento cercano al 20% mensual en marzo, impulsadas principalmente por un aumento en las ventas de maíz. En el ámbito financiero, se proyecta que los meses de abril y mayo podrían arrojar cifras aún más favorables, conforme avance la liquidación de la cosecha gruesa.
Con el tipo de cambio estabilizado, los participantes del mercado comienzan a focalizar su atención en otras variables: la celeridad en el ingreso de divisas provenientes del sector agropecuario, la continuidad de las colocaciones privadas y la evolución de la tasa de inflación.
Si estos factores se mantienen favorables, el Gobierno podría preservar la estabilidad cambiaria y continuar utilizando la cotización del dólar en calma como una de las principales herramientas de anclaje del programa económico.




















