La información sobre la presentación oficial surgió al finalizar el partido que enfrentó a la selección argentina con Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026, donde el equipo nacional logró la victoria.
El comunicado fue difundido por el canciller Pablo Quirno a través de su cuenta en la red social X, donde expresó: “En la diplomacia, el trabajo no se grita como en los goles, pero nos mueve la misma convicción: el orgullo de ser argentinos y la defensa permanente de nuestros intereses”.
La decisión del Gobierno de realizar este reclamo, aunque tardía, indica un endurecimiento en su respuesta política ante un incidente que agrava la controversia sobre la soberanía de las Islas Malvinas y pone de manifiesto el deterioro de los mecanismos de confianza militar entre Buenos Aires y Londres.
La nota diplomática fue enviada el 13 de julio a la Embajada del Reino Unido, una semana después de que la Cancillería, a través de la Secretaría de Malvinas, Antártida, Política Oceánica y Atlántico Sur, encabezada por Paola Di Chiaro, se enterara de la navegación del HMS Medway en aguas argentinas frente a Santa Cruz y Tierra del Fuego, sin la debida comunicación de las autoridades británicas.
Los funcionarios de Relaciones Exteriores tomaron un tiempo para procesar la información clasificada recibida del contralmirante Santiago Villemur, responsable del Comando Conjunto Marítimo, que informa al almirante Marcelo Dalle Nogare, quien lidera el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas. Los documentos contenían datos precisos sobre la posición del barco, su trayecto hacia Punta Arenas (Chile) y el momento en que ingresó al mar territorial, dentro de las 12 millas de aguas soberanas entre Tierra del Fuego y Santa Cruz, en dirección al Estrecho de Magallanes.
En la nota elevada a Londres, la Cancillería declaró que “el Gobierno argentino rechaza con firmeza esta incursión militar británica en espacios bajo jurisdicción argentina, que se suma a una política sostenida de actos unilaterales incompatibles con las resoluciones de las Naciones Unidas y con el deber de ambas partes de abstenerse de alterar la situación mientras la disputa por la soberanía permanezca pendiente”.
Además, se menciona que “tales movimientos inconsultos e ilegales contravienen los compromisos bilaterales sobre medidas de fomento de la confianza en el orden militar vigentes entre los dos países, y se suman a una serie de acciones unilaterales realizadas por el Reino Unido que infringen la Resolución 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas”.
Se había revelado previamente que el HMS Medway, asignado a proteger el archipiélago de las Islas Malvinas, había ingresado en aguas argentinas sin una notificación previa al Gobierno. El 4 de julio, el teniente coronel (RE) Daniel Martella, secretario de Asuntos Internacionales del ministerio de Defensa, recibió un mensaje de texto de la capitán de grupo de la Real Fuerza Aérea Británica, Sally Cawdery, acerca del movimiento del patrullero, que iba en tránsito desde las Islas Malvinas hacia Punta Arenas para reaprovisionarse.
Sin embargo, esta comunicación de las autoridades británicas llegó casi 24 horas después de que se llevara a cabo la navegación, limitando cualquier posibilidad de coordinación por los mecanismos bilaterales establecidos.
El episodio ha reavivado cuestionamientos sobre el cumplimiento del Acuerdo Madrid II, firmado en 1990 para evitar incidentes en el ámbito militar tras la normalización de las relaciones diplomáticas entre Argentina y el Reino Unido. Este acuerdo previó un sistema permanente de comunicación entre las autoridades militares de ambos países, supervisado por las Cancillerías, para minimizar los riesgos de incidentes y mejorar el conocimiento mutuo de las actividades militares en el Atlántico Sur. Se establece, entre otras medidas, la obligación de informarse mutuamente, con una anticipación mínima de 48 horas, sobre la identificación, rumbo y propósito de los buques o aeronaves que se aproximen a menos de 50 millas náuticas de las costas por mar o 70 millas por aire.
A pesar de que se trató del tránsito de un único patrullero, la navegación del HMS Medway se encuentra dentro de este régimen de notificación, lo que llevó a la Cancillería a considerar que Londres no cumplió con las obligaciones establecidas en el acuerdo.
La posición del HMS Medway fue determinada a través de un vuelo de vigilancia del Beechcraft B-200 “Cormorán” de la Aviación Naval, el cual está dotado de un sistema electroóptico e infrarrojo WESCAM MX-10, recientemente incorporado gracias a programas de cooperación con Estados Unidos. Este sensor permite una geolocalización precisa de los objetivos, calcular coordenadas en tiempo real y alinear la cámara con la trayectoria del avión, lo que facilitó establecer el recorrido del patrullero y el momento exacto de su entrada en aguas argentinas.
Las observaciones realizadas durante la misión confirmaron que el HMS Medway mantuvo desactivado su sistema de identificación automática (AIS) durante parte de la navegación, impidiendo la transmisión de su posición y rumbo. Este patrullero está equipado con un transpondedor AIS Clase A, capaz de enviar información en tiempo real a un alcance superior a las 25 millas náuticas y actualizando los datos cada dos segundos. La interrupción temporal de estas emisiones fue incluida en el informe del Comando Conjunto Marítimo, que formó parte de la documentación remitida a la Cancillería para respaldar la protesta diplomática.























