El informe del Instituto detalla el costo de la crianza a partir de los “requerimientos energéticos por grupos de edad y sexo” hasta los 17 años, así como la distribución del gasto de los hogares de 2017/2018 y el Índice de Precios de la ciudad.
El análisis incorpora tanto el costo de la canasta de bienes y servicios como el costo del cuidado, estableciendo así el valor total de crianza, diferenciando entre niños y niñas.
Basándose en estas variables, la canasta de alimentos y servicios para julio se estimó en $ 388.453 para los niños de 0 a 5 años y $ 875.514 para aquellos de 16 a 17 años.
A estos costos se suman las tareas de cuidado, tanto directas (salud, apoyo escolar, traslados) como indirectas (preparación de comidas, lavado, planchado, compras), junto con las horas de dedicación según las diferentes edades.
Así es que, entre la alimentación y los servicios más las tareas de cuidado, el costo para un niño varón de 2 años alcanza los $ 1.610.211, disminuye a $ 998.061 para niños de 6/7 años y se eleva a $ 1.279.029 para adolescentes de 16/17 años.
Estas cifras son superiores a las del INDEC, que tiene un enfoque distinto; se basa en la línea de pobreza para calcular el costo de crianza de hasta 12 años, asignando 147 horas mensuales para menores de un año, 168 horas para niños de 1 a 3 años, 105 horas para aquellos de 4 a 5 años y 85 horas para los de 6 a 12 años, resultando en total montos que oscilan entre $ 545.683 y $ 697.268 mensuales.
El cálculo del costo de cuidado se realizó a partir de datos obtenidos en una encuesta sobre el uso del tiempo. Se considera, por ejemplo, que el trabajo de cuidado se lleva a cabo 24 horas al día, los 7 días de la semana. Las canastas se construyeron siguiendo los patrones de consumo de la Encuesta de Hogares (Engho 2017/2018).
Adicionalmente, las canastas alimentarias se diseñan teniendo en cuenta las necesidades específicas de niños, niñas y adolescentes, mientras que el INDEC utiliza el método indirecto, que se basa en relaciones matemáticas a partir del consumo de un hombre adulto en situación de pobreza y actividad moderada.
Por otra parte, los bienes y servicios no alimentarios se calculan por separado para distintos grupos, como indumentaria y esparcimiento, en lugar de ser multiplicados a partir de la canasta alimentaria como lo hace el INDEC, considerando que los requerimientos no alimentarios varían de la misma manera que los alimentarios.























