Estos datos provienen de un informe de la Fundación Observatorio PyME (FOP), que indicó que la contracción de la actividad llevó a la producción a su nivel más bajo en siete años, mientras que la cantidad de trabajadores ocupados ha registrado 14 trimestres consecutivos de caída.
En términos trimestrales, la producción industrial de las pymes disminuyó un 3,6% sin ajustes estacionales entre abril y junio. Por su parte, el empleo se redujo un 0,8% en comparación con el primer trimestre del año, y un 4,5% frente al mismo periodo de 2025. Las pequeñas empresas se han visto más perjudicadas que las medianas.
Por otro lado, el 73% de las pymes manifestó que sus costos han aumentado por encima de los precios de venta, siendo la energía y el transporte los factores que más impactan. Como resultado, el 69% de las firmas observó un deterioro en su rentabilidad respecto al año anterior.
La debilidad de la demanda se identifica como el principal desafío para el sector, afectando al 81% de las empresas. La tensión en la cadena de pagos se ubica como la segunda preocupación más relevante, con incumplimientos centrados en el pago de impuestos y proveedores.
Ante este panorama, la reducción de la presión tributaria ha vuelto a posicionarse como una demanda central del empresariado. La disminución de Ingresos Brutos es considerada prioritaria por el 33% de las firmas, seguida de las contribuciones patronales. Entre los tributos que más impactan, además de Ingresos Brutos, se encuentran las tasas municipales y el impuesto al cheque.
Esta situación también repercute en la capacidad de inversión. Actualmente, solo el 34,6% de las pymes percibe que existe un buen momento para invertir, lo que refleja una tendencia a la baja. En el último año y medio, más de la mitad de las empresas ha señalado una pérdida de rentabilidad.
La relación entre rentabilidad e inversión es clara: el 57,7% de las empresas que han visto mejorar su rentabilidad considera que es un buen momento para invertir, en contraste con el 26,8% entre aquellas cuyos márgenes se han deteriorado.
Asimismo, la pérdida del mercado interno ha llevado a un cambio en las estrategias de las empresas. El 47% de las pymes expresó su preocupación por el aumento de bienes e insumos importados. En este contexto, el 25% de las firmó reemplazó insumos nacionales o parte de su producción por bienes finales o intermedios del exterior. Además, el 15% incorporó productos terminados importados para diversificar su oferta.
Sin embargo, el fondo del asunto continúa siendo el deterioro general de la actividad. Con la producción en su nivel más bajo en siete años, la rentabilidad bajo presión y el empleo acumulando más de tres años de caídas trimestrales, las pymes industriales se enfrentan a un panorama donde la recuperación de la demanda se presenta como una de las condiciones esenciales para revertir esta tendencia.























