Con una trayectoria de 14 años y 17 parques operativos en todo el territorio nacional, la empresa, que cuenta entre sus accionistas con Jorge Brito, presidente del Banco Macro, mantiene un continuo ritmo de inversión que la coloca como la principal generadora de energía renovable en el país.
Su más reciente iniciativa se orienta hacia un nuevo sector comercial. Genneia participó en Alma SADI, la licitación del Gobierno destinada a implementar obras de almacenamiento de energía mediante baterías. En la última convocatoria de la Secretaría de Energía, la firma logró adjudicarse el 60% de los megavatios que se ofrecieron, una cifra que refleja la magnitud de su apuesta en este ámbito. “Fuimos fuerte en la licitación que sacó el gobierno y nos llevamos el 60% de los megas que se licitaron”, destacó Castagnino.
La decisión de incursionar en este segmento obedece a una limitación inherente de las energías renovables: su intermitencia. La generación solar depende del sol y la eólica del viento. La incorporación de baterías permite almacenar excedentes de producción para ser inyectados a la red en momentos de alta demanda, lo que ayuda a estabilizar el sistema y minimizar el riesgo de cortes, especialmente durante los picos de consumo del verano. “Toman energía cuando sobra y se inyecta al sistema cuando se necesita más; eso hace que el sistema sea más estable y evita cortes en verano”, explicó el directivo.
Genneia ofrece sus servicios a cerca de 100 clientes corporativos que pertenecen a sectores como la siderurgia, la industria automotriz, el retail, la minería y el consumo masivo. Castagnino comentó que “durante años, el principal atractivo para muchas de esas empresas fue el atributo verde: reducir la huella de carbono para cumplir con los objetivos fijados por sus casas matrices, o para garantizar que sus productos cumplan con los estándares medioambientales que exigen mercados como los de Europa y Japón”.
No obstante, esta situación ha cambiado: “Lo verde solamente no alcanza”, admitió Castagnino, resaltando que la energía renovable también debe ser eficiente y competitiva para poder posicionarse entre otras fuentes en una matriz energética tan variada como la argentina.
Este cambio en la relevancia de los atributos no es fortuito. El directivo lo correlaciona con transformaciones geopolíticas a nivel global: conflictos bélicos, políticas de las grandes potencias y una creciente preocupación por la soberanía energética han llevado a países sin recursos propios a reevaluar sus métodos de abastecimiento. “Hace tres o cuatro años, el atributo verde era mucho más fuerte e incidía mucho más que sobre la eficiencia y la competitividad; hoy eso se igualó”, concluyó. En este contexto, la energía solar y eólica se consolidan como respuestas efectivas a la búsqueda de autonomía energética a nivel mundial.























