“HERE WE GO!” (¡Aquí vamos!), publicó Alcaraz en sus redes sociales, junto a una imagen de la bandera de los Estados Unidos, parafraseando al conocido periodista Fabrizio Romano, quien es famoso por utilizar esta frase para anunciar transferencias de jugadores.
Desde su retirada en el ATP 500 de Barcelona, donde tras vencer a Otto Virtanen no pudo participar en la segunda ronda contra Tomas Machac, Alcaraz, de 23 años, se vio obligado a abandonar otros torneos importantes, como Madrid, Roma, Roland Garros, Queen’s, Wimbledon, Montreal y Cincinnati. Nunca había estado tanto tiempo fuera del circuito. La decisión de su equipo fue la prudencia, optando por no apresurar su regreso a pesar de su deseo de competir y el tiempo que perdía en el ranking.
En el US Open de 2022, Alcaraz se llevó su primer título de Grand Slam y alcanzó el número 1 del ranking por primera vez. Luego, el año pasado, regresó a la cima del tenis al vencer a Jannik Sinner en la final, logrando así su segundo título en Nueva York. Esta vez, su llegada a la Gran Manzana tendrá un enfoque diferente: el objetivo es volver a encontrar su ritmo y comodidad en la competición tras cuatro meses de ausencia.
Si su salud se lo permite, Alcaraz planea participar en la Laver Cup, Tokio, el Masters 1000 de Shanghai, la exhibición Six Kings Slam, el Masters 1000 de París y las ATP Finals en Turín, con la posibilidad añadida de competir en las Finales de la Copa Davis en Bolonia, siempre que España derrote a Chile en Santiago el próximo mes.





















