Durante una conversación con el equipo de Infobae a las Nueve, Berenstein aludió a la difusión de imágenes en las que un hombre festejó su cumpleaños junto a una torta decorada con simbología nazi y un niño realizando el saludo hitleriano. “Está todo más permisivo y todo mucho más efímero. Ahora… hacer una torta con una esvástica, es un montón”, lamentó el titular de la DAIA, enfatizando la seriedad de dichos actos. Recordó que “este tipo de acciones y estos mensajes antisemitas o que generen odio es un delito dentro de la ley antidiscriminación”.
El presidente de la DAIA también señaló que el padre biológico del niño fue el primer denunciante del caso, y que la imagen fue capturada durante el cumpleaños de su padrastro. “Festejo que así sea, porque uno tiene que defender los valores de sus hijos”, afirmó.
“Cuando uno hace un saludo de Hitler o uno pone una esvástica, cuando uno genera eso, lo que hay atrás es el odio, la historia del Holocausto y la muerte de seis millones de personas”, subrayó. “Un nene de ocho años que le enseñan que la manera de saludar es con una insignia nazi, ¿qué valores le estás transmitiendo?”, cuestionó.
Asimismo, Berenstein alertó sobre el impacto de las redes sociales, afirmando que actualmente “los algoritmos nos educan” y crean “burbujas” donde prevalece “un discurso que antes era mucho más difícil que permee”.
“El gran problema es, más allá de los algoritmos que se generen genuinos, los algoritmos pautados, cuando hay banderas que se levantan a propósito para generar contenidos y cuáles son las intenciones”, enfatizó, vinculándolo con la difusión de mensajes antisemitas. “El odio se convirtió en un negocio. Hay una incitación porque esto te genera un tráfico particular que hace que seas más viral”, añadió.
En la misma línea, también se refirió a la proliferación de información falsa: “Hoy el fake es moneda corriente. La inteligencia artificial facilita mucho esta generación de fake, entonces también lo ha hecho mucho más viral”. Informó que la DAIA está trabajando en sistemas para detectar imágenes manipuladas, que “son la mayoría”.
A pesar de esto, Berenstein destacó las diferencias entre el clima social en Argentina y en otras naciones, indicando que “seguimos siendo una sociedad pacífica, inclusiva, que se conformó con muchos credos, religiones, pueblos”. Sin embargo, reconoció un aumento de episodios en la vía pública: “El año pasado hubo diez. ¿Es mucho? ¿Es poco? Es relativo. Hay un crecimiento. Las redes sociales son un caldo de cultivo, que si uno no logra clarificar ciertas situaciones, hace que alguno le salte la chispa y se anime a llevar a la práctica”.
Para contrarrestar este tipo de comportamientos digitales, el dirigente destacó la formación de docentes en esta temática: “El año pasado un curso se dio en forma voluntaria a los docentes. Tuvimos 11.600 docentes que se inscribieron, lo cual es una noticia en sí”.
Consultado sobre la destitución del juez federal de Mar del Plata, Alfredo López, Berenstein relató: “Era un juez federal que empezó hablando de la problemática de Israel con distintos posteos, hizo más de cincuenta posteos absolutamente antisemitas. Después termina diciendo que los judíos son víboras y ratas”.
El titular de la DAIA compartió su experiencia personal con el magistrado, quien publicó una foto suya con el comentario “Otro Juden”. “Juden es la forma como se nombraba a los judíos cuando se les ponía la estrella amarilla y se los mandaba a la cámara de gas o al campo de exterminio”, aclaró. Destacó la relevancia del proceso judicial que concluyó con su jury y destitución: “Eran nueve jueces que determinaron la destitución. Fue unánime, no importó el partido y no importó de dónde venían. Todos entendieron la situación y sobre todo que en Argentina la justicia no tiene lugar para el antisemitismo”, celebró.
En este contexto, Berenstein criticó a los “intereses de izquierda” que participan en campañas virales relacionadas al antisemitismo. “Quiero creer que no tienen idea de las situaciones geopolíticas, porque es muchísimo más complejo, pero les sirve para amplificar mensajes de odio”, afirmó.
Sobre este asunto, el presidente de la DAIA también reflexionó acerca de la falta de denuncias por parte de estos sectores ante la exclusión de las mujeres afganas, quienes son obligadas a casarse desde pequeñas y se les impide estudiar. “Cuando estas minorías violaban mujeres, las secuestraban y mataban, tampoco levantaron la voz. Hay que empatizar en que no esperen que les golpeen su puerta”.
Finalmente, concluyó: “Muchas veces hay una intencionalidad para amplificar su mensaje geopolítico propio. No puedo creer que un grupo feminista no condene la violación de una mujer. No me importa si es judía, católica, musulmana o lo que fuera.”






















