Desde el inicio, Belgrano mostró su intención de ser el protagonista del partido. Durante los primeros 20 minutos, manejó mejor la pelota y encontró en la banda izquierda una vía recurrente de ataque, con Adrián Spörle aprovechando los espacios. La falta de ajustes en esa zona por parte de Atlético generó sufrimiento cada vez que el equipo cordobés lograba avanzar.
El conjunto visitante consiguió imponerse gracias a su rápida recuperación del balón y su buena circulación. Atlético, por su parte, luchaba por salir de la presión y se veía obligado a jugar de manera incómoda, lejos de los sectores donde podía generar peligro. Sin embargo, esa superioridad no se tradujo en oportunidades concretas; Belgrano careció de profundidad para capitalizar su desempeño en el campo.
La primera ocasión de peligro llegó para Atlético, cuando Ignacio Galván interceptó un mal pase de Belgrano, permitiendo a Franco Nicola intentar un remate cruzado que fue bien detenido por Thiago Cardozo. Este episodio sirvió como un impulso anímico para el local, que comenzó a acomodarse en el campo y equilibrar el juego. A pesar de esto, la participación de Atlético no fue suficiente para cambiar el marcador, ya que continuó enfrentando dificultades para transformar la posesión en oportunidades claras.
En el segundo tiempo, Belgrano salió con más intensidad, y cinco minutos después, una buena transición por la izquierda resultó en una jugada culminada por Hernándes y un tiro de Mudo Vázquez que fue desviado a córner por Ingolotti. Sin embargo, tras esa acción, el partido entró en un letargo. A pesar del impulso del público, Atlético no pudo producir una ocasión clara y, por su parte, Belgrano tampoco hizo mucho para llevarse el triunfo. Las imprecisiones y la falta de ideas en los metros finales condujeron a un empate que, a fin de cuentas, fue justo.























