Un informe de GMA Capital se propuso cuantificar esta expectativa mediante los precios de la deuda soberana. Según sus estimaciones, en la actualidad el mercado estaría asignando una probabilidad del 53,5% a la reelección de Milei, en contraposición a un 46,5% que correspondería a un potencial triunfo de la oposición.
Este análisis se produce en un contexto de creciente presión sobre los activos argentinos. Desde el 7 de julio, el riesgo país ha fluctuado de 403 a 505 puntos básicos. La consultora GMA señala que este movimiento no se debe únicamente a una toma de ganancias, sino a una serie de factores tanto externos como internos.
Un aspecto a considerar es un escenario financiero internacional menos propicio, con un aumento en las tasas a largo plazo en Estados Unidos. Además, el mercado comienza a enfocarse más en la evolución de la economía real, dado que los superávits fiscal y comercial ya no generan el mismo impacto sorprendente que en los primeros momentos del programa económico.
“Entre los operadores hay consenso: se trata de un movimiento idiosincrático”, afirmó GMA. La firma avanza que “el mercado está a un paso de empezar a moverse al ritmo del trade electoral, incluso con 14 meses aún por delante”.
Para aislar el componente electoral en los precios, GMA también analizó la llamada tasa forward entre dos bonos en dólares, el AO27 y el AO28, cuyos vencimientos permiten observar el riesgo implícito en el periodo que abarca las elecciones presidenciales.
Actualmente, esa tasa se encuentra en 15,9% anual. Una vez descontado el rendimiento de bonos del Tesoro estadounidense, se traduce en una sobretasa de aproximadamente 1.064 puntos básicos, más del doble del riesgo país de contado.
Basándose en este diferencial, GMA presentó dos escenarios extremos. Para una posible continuidad del Gobierno de Milei, se usó un riesgo país de 250 puntos básicos, similar al de Turquía. En cambio, para un eventual triunfo opositor que se considere desfavorable para los activos, se tomó un riesgo país de 2.000 puntos.
Con estos supuestos y un riesgo país de contado cercano a los 500 puntos, el mercado habría asignado una probabilidad del 85,4% a que el actual proceso económico se mantenga al menos hasta diciembre de 2027.
Sin embargo, al concentrarse en el riesgo implícito entre los bonos que vencen antes y después de las elecciones, la probabilidad estimada de reelección de Milei disminuye al 53,5%, contrastando con un 46,5% para la oposición.
Esta estimación, sin embargo, no se debe confundir con una encuesta electoral, ya que no anticipa directamente el resultado de los comicios y depende de los escenarios utilizados para ilustrar cómo variarían los bonos ante una victoria de la oficialista o de la oposición.
Con más de un año por delante, los bonos comienzan a incorporar una prima electoral que probablemente tome más relevancia a medida que se acerquen las elecciones.
Además, las señales de la economía real empiezan a ser consideradas en este análisis. Según un informe de F2 Soluciones Financieras, las preocupaciones continúan centradas en los sectores más vulnerables de la actividad y los indicadores de julio no son alentadores.
Por otro lado, la situación financiera de las familias es delicada. De acuerdo con datos del INDEC, el ahorro habría disminuido en 2025 a su menor nivel en relación al Producto Bruto Interno desde 2018, siendo el segundo registro más bajo desde el inicio de la serie en 2006.
En paralelo, el consumo alcanzó aproximadamente el 70% del PBI, el mayor nivel en la historia. La consultora atribuye esta dinámica al reacomodamiento de precios que impactó en el ingreso disponible de los hogares y, consecuentemente, en su capacidad de ahorrar.
“Sin ahorro y con inversión extranjera ‘sin apuros’, la recuperación del ingreso disponible se demora y las dudas sobre la reelección persisten”, argumentó F2. Este escenario se da a pesar de la reciente mejora en el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) y de las victorias parlamentarias logradas por el oficialismo en la última semana.
Para el Gobierno, la evolución del riesgo país ya no dependerá únicamente del equilibrio fiscal, las reservas o la inflación, sino también de la capacidad de traducir la estabilización económica en una recuperación más visible de la actividad, el ingreso y el ahorro de las familias, lo cual podría convertirse en una variable crucial para las expectativas del mercado de cara al 2027.























