La preparación es sencilla y no necesita productos químicos. La propuesta consiste en aprovechar el aroma natural de la fruta y sumarle el toque cálido de la canela, una especia que se usa con frecuencia para perfumar la casa.
Cada ingrediente aporta un perfil diferente: la pera tiene un aroma suave y frutal, mientras que la canela suma notas cálidas, dulces y especiadas.
Al calentar ambos ingredientes en agua, sus compuestos aromáticos se liberan con el vapor y perfuman el ambiente de forma temporal. La intensidad depende de la cantidad utilizada, de la frescura de las cáscaras y del tamaño del espacio.
Para conseguir una fragancia más intensa, se puede agregar otra rama de canela o utilizar las cáscaras de una pera adicional. Conviene hacer los ajustes de a poco para evitar que el aroma de la especia cubra el de la fruta.
Las cáscaras de pera también se pueden combinar con otros ingredientes para crear fragancias distintas. Algunas opciones son:























