Mendoza se ha convertido en la primera provincia en contar con una legislación que reconoce a los animales como seres sintientes y sujetos de derecho, lo que obliga al Estado a asegurarles prácticas clínicas seguras. “Exige que los pacientes no humanos tengan derechos a la salud con igualdad de condiciones que los humanos”, afirma el especialista.
La provincia ha establecido un registro oficial, denominado Reprovet, a través de una resolución del Ministerio de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial, cuyo objetivo es regular la prescripción, el cultivo y el acceso seguro a los derivados de la planta de cannabis para todas las especies animales que sufran enfermedades tratables con esta terapia.
“Con la apertura del registro, tendremos la trazabilidad del cannabis que se produce y se suministra a los animales con fines terapéuticos”, resalta el ministro de Gobierno de Mendoza. Solo veterinarios y sus asociaciones están habilitados para cultivar y proporcionar estos productos. El aceite utilizado en animales es el mismo que puede ser empleado en seres humanos, aunque generalmente los perros y gatos requieren concentraciones de cannabinoides más bajas.
El nuevo sistema establece un control riguroso sobre quienes pueden recetar y producir aceite y otros derivados. Los veterinarios registrados en Mendoza deberán inscribirse obligatoriamente si desean prescribir estos tratamientos: “Tendremos el detalle de quién fue el veterinario que lo recetó y un seguimiento de los tratamientos para evaluar la eficacia del uso de esta medicación”, precisa el ministro.
Los veterinarios interesados deberán demostrar capacitación específica en medicina cannabinoide, no haber registrado sanciones éticas y renovar su habilitación cada tres años, además de asumir la responsabilidad de cargar el historial clínico de cada animal y las dosis exactas en la plataforma oficial del programa.
La normativa incluye la figura del veterinario cultivador y otorga permisos excepcionales para la siembra y producción a profesionales, asociaciones civiles y fundaciones debidamente constituidas dedicadas al cuidado animal. Estos permisos estarán limitados según el número de pacientes atendidos, permitiendo, por ejemplo, que en cultivos de interior cada planta en floración equivalga a un paciente activo, con un máximo anual de plantas distribuidas en varios ciclos productivos.
Los propietarios de mascotas deberán obtener un certificado oficial que les habilite legalmente a poseer y administrar los preparados recetados. Este documento, personal e intransferible, quedará sin validez si el tratamiento finaliza o si el animal fallece. Además, el texto aclara que los cuidadores no están autorizados a cultivar de manera particular, ya que esta tarea se encuentra reservada exclusivamente para los profesionales y entidades registradas.
Las fundaciones y veterinarios autorizados a cultivar deberán presentar informes semestrales detallados sobre el avance clínico de los animales y el manejo de sus plantas, asegurando un seguimiento transparente basado en la evidencia científica. El gobierno provincial exigirá que todos los productos cannábicos sean sometidos a controles de calidad en laboratorios acreditados, que verificarán la composición exacta de cada lote.
El veterinario explicó que la marihuana puede ser utilizada para diversas patologías en animales, incluyendo dolor crónico y agudo, trastornos neurológicos, ansiedad y estrés, así como también para aliviar dolores oncológicos y condiciones cognitivas seniles. Además, puede ser efectiva como anticonvulsivo. “No estamos fomentando la marihuana y el porro, sino la salud, la trazabilidad de estos tratamientos”, resalta el especialista.
La planta de marihuana posee más de 1.500 principios activos, aunque actualmente se utilizan alrededor de 20. El objetivo de la regulación es asegurar que siempre haya un veterinario responsable del cultivo, desde la semilla hasta el aceite, para tomar acciones en caso de que se detecten usos inadecuados.























