El mensaje oficial, difundo por la cartera que dirige Pablo Quirno, advierte que “la exploración y explotación unilateral de recursos naturales no renovables en el área en disputa” infringe las normativas de la Asamblea General de la ONU, que busca una solución pacífica al conflicto por la soberanía de las Islas Malvinas. “La Argentina ha planteado esta cuestión de manera constante por los canales diplomáticos y, ante la persistente negativa británica a negociar, ahora lo hace por las vías jurídicas que la propia Convención prevé”, se añade en la declaración.
La controversia se intensificó luego de que el gobierno de Milei anunciara el inicio de un procedimiento de arbitraje internacional contra el Reino Unido, con la intención de frenar la explotación de hidrocarburos en el proyecto Sea Lion en la Cuenca Malvinas Norte. El Presidente, a través de la red social, destacó su determinación, afirmando: “Si en 2 semanas el Reino Unido no frena la explotación ilegítima, vamos a ir al Tribunal Internacional del Derecho del Mar”.
La respuesta británica fue rápida, a través de la subsecretaria parlamentaria de Estado para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, quien reafirmó que las Islas Malvinas “son británicas” y que “siempre defenderemos el derecho a la libre determinación” de sus habitantes.
En un tono contundente, la funcionaria sostuvo que la decisión de Argentina “constituye el último intento de socavar los derechos y los medios de vida de los habitantes de las Islas Malvinas” que han “elegido libre y democráticamente su futuro, y tienen todo el derecho a desarrollar y gestionar sus recursos naturales sin intimidación, coerción ni interferencia de terceros”. Además, agregó que los proyectos hidrocarburíferos en la Cuenca Malvinas Norte “están regulados por la legislación de las Islas Malvinas y se llevan a cabo en pleno cumplimiento del derecho internacional, incluida la UNCLOS”.
La dureza del comunicado incluyó la citación de la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza, para transmitirle que “los esfuerzos por obstaculizar actividades económicas lícitas en las Islas Malvinas no constituyen actos de relacionamiento internacional responsable”, sino “intentos deliberados de socavar la prosperidad y la seguridad económica de un pueblo autónomo”.
“Tal comportamiento plantea interrogantes sobre la fiabilidad de Argentina como socio del Reino Unido”, advirtió el gobierno británico.
La Cancillería argentina, en su réplica, lamentó “la insinuación de que el recurso de la Argentina a un procedimiento legítimo pone en tela de juicio su confiabilidad como socio” y enfatizó que “la confiabilidad se mide por la fidelidad a los compromisos asumidos”. Luego, subrayó: “La Argentina actúa en plena conformidad con un tratado en el que ambos Estados son Partes y con el principio fundamental de solución pacífica de controversias”.
Asimismo, la Cancillería reflexionó sobre qué acción representa mejor un compromiso internacional responsable: recurrir a un tribunal internacional o desacreditar un mecanismo al que ambos Estados están obligados. Rechazó la “manipulación del principio de libre determinación de los pueblos que el Reino Unido pretende imponerle”, reiterando que el compromiso argentino con el respeto a la forma de vida de los isleños no está en discusión.
La República Argentina reafirmó su disposición permanente a reanudar las negociaciones bilaterales sobre la Cuestión de las Islas Malvinas, como han instado las Naciones Unidas en múltiples ocasiones. Mientras tanto, reiteró su defensa de los derechos por los únicos medios dignos de una nación comprometida con la paz: el diálogo, la diplomacia y el derecho internacional.
En un contexto de creciente tensión, el embajador de Estados Unidos en las Naciones Unidas, Mike Waltz, instó a ambas naciones a “desescalar” el conflicto. En declaraciones, indicó que cualquier decisión en caso de un conflicto bélico por Malvinas recaería en Donald Trump, aunque subrayó la amistad de Argentina con Estados Unidos y la singular relación que une a ese país con el Reino Unido, destacando que la prioridad debe ser evitar un enfrentamiento.























