Así, ambos canales de distribución evidencian una disminución en el consumo, que también se refleja en las variaciones anuales. En términos reales, las ventas de los supermercados disminuyeron un 3,7% respecto a agosto de 2025, mientras que las de los mayoristas sufrieron un retroceso del 3,6%.
Los resultados acumulados durante los primeros ocho meses del año son similares. Entre enero y agosto, las ventas en los supermercados cayeron un 2,8%, mientras que las de los mayoristas registraron un descenso de 2,9 por ciento.
Al examinar las ventas de los supermercados por categorías, se observa que solo dos segmentos experimentaron un crecimiento real en el último año. El primero es el de carnes, que vio un aumento interanual del 38,5%, y el segundo es el de “verdulería y frutería”, con un incremento del 32,6%. Estos porcentajes son nominales y no consideran el impacto de la inflación. El Indec ha señalado que el índice de precios implícitos creció un 29% entre agosto de 2025 y el mismo mes de este año. De este modo, solo aquellos productos que superaron este incremento lograron un crecimiento real en sus ventas, mientras que los que quedaron por debajo de la cifra sufrieron una caída.
La categoría de bebidas fue la que peor resultado registró, alcanzando un aumento nominal interanual del 11,5% en su facturación, pero muy por debajo del avance del índice de precios. Comparativamente, los segmentos de “electrónicos y artículos para el hogar” (con un aumento del 13,8% interanual), productos de panadería (18,5%) y productos de almacén (23,8%), también tuvieron desempeños poco alentadores.























