El deseo de acumular más poder por parte del suizo-italiano de 56 años ha desatado una rebelión que, sin duda, se venía gestando silenciosamente. Los principales rivales de Infantino son Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, y Nasser Al Khelaifi, líder del París Saint Germain y de la Asociación Europea de Clubes de Fútbol (EFC), que agrupa a más de 800 equipos. Ambos se encontrarán en Salzburgo durante la final de la Supercopa de Europa entre PSG y Aston Villa, donde podrían discutir estrategias, incluida la opción de un posible boicot al Mundial de Clubes de 2029.
La cumbre en Austria fue anunciada por un medio británico y coincide con las expectativas sobre la intención de Ceferin de que Infantino no continúe liderando la FIFA. Para ello, necesita sumar apoyos, y eso, en el entorno político del fútbol, depende de sus habilidades de cabildeo y de las propuestas que pueda ofrecer.
Aunque las 55 federaciones de la UEFA parecen alineadas contra Infantino, hasta ahora solo Finlandia, Gales, Serbia, Suecia y Rumania han manifestado de forma oficial su deseo de un cambio en la conducción de la FIFA. Se anticipa que en breve se unirán naciones importantes como Alemania e Inglaterra.
En el encuentro de Austria, Ceferin podría solicitar más respaldo de su aliado Al Khelaifi, lo que implicaría que algunos de los clubes europeos que forman parte de la EFC comiencen a manifestarse públicamente en contra de Infantino. Una de las opciones que se contempla es que estos equipos se nieguen a participar en el Mundial de Clubes de 2029, cuyo lugar y fecha aún no están definidos. Otra cuestión a tener en cuenta es que la FIFA aún no ha realizado los pagos directos y de solidaridad a los clubes por la edición de 2025, lo que ha llevado a algunos a argumentar que no podría haber un boicot dado que el torneo no ha sido presentado oficialmente.
Los opositores de Infantino tienen dos opciones: esperar hasta el Congreso ordinario de la FIFA programado para marzo de 2027 en Marruecos, un país que se encuentra cercano al actual presidente, o convocar un Congreso extraordinario antes de esa fecha. Para ello, necesitarían el respaldo de al menos 43 de las 211 federaciones afiliadas a la FIFA o de la mitad de los miembros del Consejo de la FIFA, entre los cuales se encuentra el presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia. Sin embargo, para destituir a Infantino también sería necesario reunir la mayoría de los votos en dicho Congreso.
La reciente oposición conjunta de la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática al intento de privatización evidencia que el presidente ya no cuenta con el apoyo unánime de otros tiempos, aunque todavía tiene aliados importantes, como Marruecos, Qatar, Kuwait y Líbano.
La situación no se presenta favorable para Infantino, lo que genera incertidumbre sobre si Victor Montagliani, presidente de la Concacaf, es el candidato más respaldado para sucederlo o si la presidenta de la Federación Noruega, Lise Klaveness, exfutbolista impulsada por el expresidente Joseph Blatter, comenzará a ganar terreno. Una interrogante también recae sobre la posición de la Conmebol y Claudio Tapia en este contexto.
Infantino se encuentra en una situación crítica y su actitud ha cambiado, dejando atrás los días de alegría del Mundial. Por ello, el próximo week-end podría ser decisivo para el futuro del ecosistema político del fútbol a nivel global.
Por otro lado, se ha informado que varias ciudades estadounidenses que fueron sedes del Mundial 2026 están reclamando a la FIFA pagos prometidos que rondan varios millones de dólares. Cuatro ejecutivos de estas ciudades, que prefirieron no ser identificados, afirmaron que la FIFA aseguró que cada una recibiría un millón de dólares en fondos para proyectos de infraestructura relacionados con el fútbol y de carácter social.
Los representantes de estas ciudades han solicitado los pagos luego de que Infantino anunciara contribuciones de similares características para las ciudades anfitrionas del Mundial de Clubes de 2025 en Estados Unidos. Según lo comentado por los cuatro ejecutivos, los directivos de la FIFA reiteraron la promesa en varias reuniones, aunque no hubo un anuncio oficial al respecto, lo que ha llevado a las ciudades a requerir actualizaciones sobre el estado de esos pagos.
Contactada por diferentes medios, la FIFA se negó a realizar comentarios sobre la situación.






















