Ezequiel Castaño, quien contaba con 19 años al momento de la tragedia, fue declarado sin responsabilidad penal en relación a la muerte de Tomás Octavo, de 17 años, quien falleció debido a una falla multiorgánica. La situación comenzó con la aparición de fiebre alta y dolores corporales durante su viaje a Bariloche, que se agravaron tras su regreso a San Justo, Buenos Aires, donde murió días después.
La investigación, que ha tenido varias resoluciones en este año, concluyó recientemente, según informó un medio local, cuando la Justicia de San Carlos de Bariloche determinó que no existían elementos suficientes para imputarle responsabilidad a Castaño, dado su rango inferior y su condición de en formación. La sentencia señala que Castaño era un coordinador “en formación” que no contaba con funciones de dirección o supervisión.
Mientras tanto, las indagaciones continúan para otros coordinadores implicados en el caso. Entre ellos, figura Diego Cañete, quien tenía la responsabilidad de las decisiones dentro del grupo de estudiantes durante el viaje.
Los investigadores advirtieron que, a pesar de las solicitudes de los compañeros de Octavo, el adolescente no fue trasladado a un centro de salud, sino que solo recibió atención de una médica presente en el hotel, lo que evidenció una “cadena de omisiones que afectó la evolución del cuadro clínico”.
En mayo, la médico Ana Carlín fue condenada a tres años de prisión condicional y a diez años de inhabilitación especial para ejercer la medicina clínica, al reconocer su responsabilidad penal en la muerte culposa del joven. Se ha afirmado que el fallecimiento de Octavo fue “evitable” y que una atención médica adecuada “hubiera aumentado sus chances de sobrevida”. La investigación en curso se centra en posibles “omisiones de cuidado” de otros coordinadores.























