El exministro precisó el procedimiento de aprobación y control de los subsidios. Indicó que el ministerio de Economía participaba en la programación de los subsidios, siendo responsable de autorizar la disponibilidad de los fondos. Afirmó que existía un compromiso para mantener tarifas bajas en el transporte y mencionó que la discusión sobre el control de la inflación era clave, subrayando la importancia del costo del pasaje.
Durante su administración, Randazzo enfatizó una decisión oficial para adquirir material rodante, señalando la compra de 1.140 coches, mientras que posteriormente no se realizaron nuevas adquisiciones. También hizo hincapié en que el transporte público continuó recibiendo subsidios. Al responder preguntas del abogado defensor de Cristina Kirchner, Randazzo reiteró que “nunca, jamás” recibió indicaciones para favorecer a determinadas empresas en la asignación de subsidios.
“Siempre tuve libertad para llevar adelante la gestión y precisamente para garantizar la transparencia”, aseguró. Además, añadió que se sintió respaldado por la presidencia en diversos aspectos, incluyendo la implementación de la tarjeta SUBE, el sistema GPS y la supervisión de las empresas.
Ante otra consulta de una de las defensas, el exfuncionario expresó que “jamás” un empresario le comunicó sobre supuestos pedidos o exigencias indebidas.
Randazzo, quien asumió como ministro del Interior en diciembre de 2007, se convirtió en titular del ministerio de Transporte en 2012. Durante su testimonio, realizó una exposición detallada sobre las concesiones en el transporte y el sistema de subsidios, recordando que la degradación de los trenes comenzó mucho antes de la tragedia de Once.
En relación con la empresa Siemens, mencionó que esta recibió un anticipo del 20 por ciento por trabajos de señalización que no cumplió y que fue obligada a devolver.
Al ser interrogado por la fiscal Fabiana León sobre la eficacia de las medidas adoptadas para prevenir la corrupción, Randazzo respondió que se habían logrado importantes avances, resaltando que la implementación de tecnología facilitó la transparencia en la gestión de recursos públicos. Explicó que se publicaban mensualmente en una página web los recursos destinados a cada línea y sus desgloses, aunque esa página fue eliminada, aparentemente durante la gestión de otro gobierno.
Asimismo, destacó la importancia de la tarjeta SUBE, que permite conocer la cantidad de pasajeros, datos que previamente eran proporcionados por los empresarios, así como el uso del combustible. “Asumí en un momento crítico, vinculado a la tragedia de Once. Nos hicimos cargo de una situación compleja, y sería injusto atribuir toda la responsabilidad a los funcionarios de ese momento; el deterioro era anterior”, señaló.
En sus declaraciones, también expresó que parte de la dirigencia sindical contribuyó al problema. Relató que en la década de los 90, el salario promedio de un ferroviario equivalía a aproximadamente 900 boletos mínimos. Con la ruptura de la Ley de Convertibilidad y la renegociación de contratos, las tarifas se congelaron desde 2002 hasta 2008, haciendo que se necesitaran 6.000 boletos para cubrir un salario promedio de un ferroviario, cifra que se elevó a 12.000 en 2014.
“Al prestar un servicio público, hay un costo. Si se congelan las tarifas, el subsidio necesariamente tendrá que aumentar. Esta es una decisión política para que los sectores vulnerables paguen menos”, analizó el testigo, quien indicó que el subsidio estatal llegó a cubrir el 90 por ciento del pasaje en un contexto de tarifas congeladas.
Randazzo también mencionó que el actual gobierno ha enfrentado una inflación del 300 por ciento mientras que el pasaje aumentó un 1.000 por ciento, lo que implica que hoy se requieren 6.000 boletos mínimos para abonar el salario de un ferroviario. En la actualidad, el subsidio continúa siendo un componente crucial en la estructura tarifaria, resaltó.
El exministro indicó que, entre 2002 y 2008, las tarifas estuvieron congeladas y de 2008 a 2014 solo se incrementaron en un 80 por ciento, en un período de inflación cercana al 400 por ciento y un aumento del salario promedio del ferroviario del 1.000 por ciento.
“Con tarifas congeladas, el subsidio alcanzó una gran relevancia. En el mundo, el transporte público se subsidia, aunque en Argentina se tiende a confundir esta realidad”, destacó, refiriéndose a una dinámica que antes era 90-10. A su vez, recordó que mantenía reuniones semanales con los concesionarios, algunos de los cuales se sintieron maltratados por ser objeto de exigencias estrictas.
Esta fue la primera ocasión en la que Randazzo declaró en la causa Cuadernos. Al ser cuestionado por el abogado Manuel Ubeira sobre actividades irregulares que pudiera haber observado entre funcionarios y empresarios durante su gestión, respondió: “No me consta eso; mi experiencia demuestra lo contrario.”























