El equipo dirigido por el Vasco ahora se preparará para enfrentar a San Pablo, que se impuso 3-1 a Bolívar, con tantos de Luciano, Jonathan Calleri (de penal) y Sabino, mientras que Dairon Asprilla anotó el gol del descuento para el equipo boliviano.
En el partido contra Recoleta, Boca logró marcar en el primer tiempo en el Defensores del Chaco, concretando los goles que no había podido convertir en el encuentro de ida en el Ducó. La diferencia de dos tantos había mantenido la serie más abierta de lo anticipado, y las lesiones de Paredes, Leandro Lozano y Marco Pellegrino habían generado ciertas dudas antes del viaje a Asunción. Sin embargo, esas interrogantes duraron poco, ya que Boca casi no le dio oportunidades a Recoleta para meterse en el partido y antes del descanso ya había casi asegurado su clasificación.
El comienzo no fue perfecto y se presentaron algunos desacoples, particularmente en la defensa tras Nicolás Figal, lo que permitió que Recoleta encontrara una o dos posibilidades de atacarlo. No obstante, Álvaro Montero se mostró seguro, respondiendo con efectividad y manteniendo el cero cada vez que fue requerido. Boca, por su parte, apenas necesitó tiempo para exhibir la diferencia de jerarquía entre los dos equipos.
A pesar de no mostrar la fluidez acostumbrada, probablemente debido a la ausencia de Paredes, el ingreso de Tomás Belmonte y el corrimiento de Milton Delgado a una posición más clásica permitieron que Boca asumiera el control del juego. Tomás Aranda aportó claridad en el medio campo y distribuyó el juego hacia los costados. La principal ventaja del equipo se evidenció, especialmente por la banda izquierda. Villa, quien había tenido un buen desempeño en la ida con dos asistencias, fue nuevamente el jugador más amenazante y encontró una gran conexión con Lautaro Blanco, siendo el que más veces se atrevió a rematar al arco.
El primer gol fue obra de Santiago Ascacibar, quien marcó su quinto tanto en seis partidos: recogió un rebote del arquero, ganó en el área y definió con el arco libre. Villa ya había tenido tres oportunidades antes y terminó encontrando su gol sobre el final del primer tiempo. Con el 2-0, Boca dejó prácticamente resuelto el asunto antes de los 45 minutos, lo que permitió a Arruabarrena comenzar a gestionar las cargas durante el partido.
Recoleta, por su parte, mostró poca resistencia en gran parte del encuentro y Boca se sintió cómodo, en un estadio que se encontraba mayormente copado por sus hinchas. El conjunto paraguayo jugó a otra velocidad, demostrando cierta inocencia defensiva y con limitados recursos para lastimar. Al igual que en otras ocasiones, algunos centros cruzados detrás de los centrales o pelotas largas apenas lograron complicar a Boca.
El escenario cambió en el segundo tiempo. Recoleta se adelantó en el campo, abriendo espacios y generando algunas opciones para descontar, pero Montero volvió a sobresalir y completó una actuación sólida al atajar las pocas llegadas que se le presentaron. Boca, por su lado, encontró campo para correr y más situaciones para ampliar el marcador, aunque también bajó la intensidad del juego. Para ese momento, la principal preocupación ya pasaba por cuidar el físico y evitar nuevas bajas, además de dar minutos a futbolistas que venían con menos ritmo.
Aun con aspectos por mejorar y ajustar, Boca ha encontrado un camino de paz con la llegada de Arruabarrena. Se levantó rápidamente tras el golpe ante Riestra y, aunque ha empatado en varias ocasiones durante este ciclo, ha comenzado a recuperar la fisonomía de un equipo competitivo. Pasó de terminar partidos con escasos remates al arco, a convertirse en uno de los equipos más activos en ese sentido, tanto en el Clausura como en la Sudamericana. Adicionalmente, el plantel se ha visto ampliado con la inclusión de jóvenes talentos como Aranda y Flores, quien ni siquiera llegó a entrar en el partido en Paraguay.
Gracias a las actuaciones individuales destacadas, Arruabarrena ha logrado establecer una base sólida, manteniéndola a pesar de algún cambio en la alineación. También ha brindado oportunidades a futbolistas que carecían de confianza y, salvo en una desafortunada noche en Villa Soldati, los ingresantes suelen responder adecuadamente. No obstante, Recoleta no parece ser el mejor parámetro para determinar hasta dónde puede llegar este Boca, aunque esta regularidad ha permitido que no se apure la incorporación de los juveniles ni de los refuerzos.
Un claro ejemplo de esta gestión es Enner Valencia, quien finalmente sumó sus primeros minutos después de varios días de acondicionamiento físico. Entró al juego con media hora por delante y en un contexto favorable: Recoleta se vio obligado a avanzar, dejando más espacios, y con la serie ya definida. El equipo local también comenzó a preservar jugadores teniendo en cuenta el torneo guaraní, donde actualmente se encuentra en la quinta posición.
Lo único que quedaba por determinar era cuántos goles podría marcar Boca en una noche que parecía propicia para brillar. Velasco tuvo un par de oportunidades antes de convertir el 4-0, Belmonte también intentó desde afuera y Valencia, que no había jugado desde finales de junio en el Mundial, no logró generar ninguna situación clara. Entró cuando todos buscaban su propio gol, pero el desenlace no le favoreció. En el tiempo adicional, tuvo una oportunidad que prefirió pasar en lugar de rematar.
Boca continúa creciendo en resultados y confianza, y mientras busca alcanzar su mejor versión, consolida un equipo que, tras un prolongado tiempo, sale al campo sintiéndose favorito.























