Históricamente asociado con marineros que experimentaban el vaivén de los barcos, el mareo por movimiento se ha convertido en una molestia común para muchas personas que viajan en automóviles, trenes, aviones e incluso en el espacio. Los síntomas pueden surgir en cuestión de minutos y persistir durante horas después de que se detiene el movimiento. Inicialmente, el mareo puede manifestarse como una sensación de calor, sudoración y vértigo. Posteriormente, pueden aparecer dolores de cabeza y fatiga, con náuseas que en algunos casos conducen al vómito. Aunque generalmente es temporal, el mareo por movimiento puede limitar nuestra capacidad para viajar y disfrutar de diversas actividades. James Phillips, neurofisiólogo vestibular en la Universidad de Washington, nos comentó que había soñando con ser biólogo marino hasta que, en una expedición de investigación, se sintió incapacitado por el mareo. “Simplemente no lo pude tolerar, así que abandoné esa ambición profesional”, admitió. Consultamos a expertos sobre las causas del mareo por movimiento y la efectividad de diversas soluciones disponibles, como anteojos, pulseras y medicamentos. La causa exacta del mareo por movimiento sigue siendo un misterio, aunque una teoría sugiere que puede ser una reacción del cuerpo a la discordancia entre los sentidos. Por ejemplo, al leer en un automóvil, los ojos perciben una página estática, mientras que el oído interno siente la aceleración y el movimiento, aunque no seamos conscientes de ello, explicó Paul DiZio, neurocientífico cognitivo de la Universidad Brandeis. Otra teoría más reciente indica que el mareo puede deberse a una discrepancia entre las expectativas del cerebro y las sensaciones reales. Antes de que ocurra el movimiento, “construyes un pequeño modelo en tu cerebro de cómo se va a sentir”, detalló, y puedes marearte si la experiencia no coincide con tus anticipaciones. No se comprende por completo por qué algunas personas son más susceptibles al mareo por movimiento que otras, pero algunos investigadores sugieren que el cerebro puede interpretar la inconsistencia como un signo de neurotoxicidad y provocar el vómito en consecuencia. Si bien muchas personas experimentan algún grado de mareo en situaciones extremas, otros son sensibles a movimientos más sutiles. Los niños suelen ser más vulnerables que los adultos, posiblemente porque aún no se han adaptado a esas sensaciones. Asimismo, se ha observado que las mujeres son más propensas a sufrir mareo por movimiento que los hombres. Un estudio indicó que la genética podría representar entre un 57% y un 70% de la predisposición al mareo. Kristen Steenerson, neuróloga vestibular en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, destacó que las personas con migrañas tienen mayor probabilidad de padecer mareo por movimiento. Aquellos con migraña vestibular, que experimentan vértigo o mareo junto con síntomas migrañosos, a veces sin dolor de cabeza, pueden sentirse mareados en situaciones cotidianas como ver una película de acción o incluso al leer en una posición estática. Para prevenir el mareo por movimiento, los antihistamínicos de venta libre como Dramamine y Bonine suelen ser efectivos, aunque deben tomarse antes de que comience el viaje, según Steenerson, y pueden ocasionar efectos secundarios como somnolencia. El parche de escopolamina, utilizado detrás de la oreja, ayuda a algunas personas, pero también puede provocar sequedad bucal y no es recomendado para niños ni ancianos. Recientemente, la Administración de Alimentos y Medicamentos aprobó un nuevo medicamento de prescripción llamado Nereus, que actúa sobre diferentes receptores cerebrales para prevenir el vómito por movimiento y podría tener menos efectos secundarios, recordó Phillips. Existen también enfoques conductuales para prevenir el mareo. Conducir un automóvil puede aliviar los síntomas al permitir mayor control sobre el entorno. Si se viaja como pasajero, Steenerson sugiere situarse en el centro del vehículo y mantener la vista en la carretera. Erich Voigt, otorrinolaringólogo en NYU Langone Health, recomienda ubicarse en el centro de los aviones y en la cubierta superior de los barcos, donde hay acceso a la vista del horizonte. La respiración controlada y la distracción mediante aire fresco, música agradable o aromas como rosa o limón pueden resultar útiles, según algunos expertos. Sin embargo, la efectividad del jengibre y otros suplementos es contradictoria, y múltiples estudios sugieren que las pulseras de acupresión y los anteojos para mareos no ofrecen más que un efecto placebo. Si el mareo por movimiento sigue siendo un obstáculo, un fisioterapeuta especializado en neurología puede ayudar a identificar los movimientos que desencadenan los síntomas y mejorar la tolerancia con el tiempo. Este tipo de habituación controlada puede ser más efectiva que muchas de las soluciones disponibles, aunque requiere tiempo y persistencia. “Toma tiempo y es desagradable”, explica Steenerson, pero con dedicación puede resultar “muy, muy bien”. Prestar atención a los desencadenantes puede facilitar la vida diaria; por ejemplo, Steenerson menciona que le provoca mareo viajar en automóvil, mientras que disfruta de las montañas rusas. Phillips comparte que su velero no le genera los mismos síntomas que el barco de investigación. Aunque muchas personas logran controlar el mareo con una buena planificación, “hay situaciones que pueden resultar abrumadoras para algunos”, concluyó.
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