Los resultados de esta evaluación se darán a conocer este jueves a las 16 horas. Según las proyecciones realizadas desde el Gobierno, se podría observar un incremento entre 2 y 3 puntos porcentuales en los niveles de pobreza e indigencia respecto al segundo semestre de 2025, lo que podría situar la pobreza por encima del 30%.
La administración actual destaca que este crecimiento en las cifras está vinculado a “la aceleración inflacionaria registrada durante algunos meses del período anterior”, lo cual, según explican, “afectó directamente el poder adquisitivo de los hogares”. Subrayan la importancia de analizar estos datos dentro de ese contexto.
Desde el Gobierno también apuntan que, tras el repunte de la inflación en marzo y abril, “el ritmo de incremento de los precios volvió a desacelerarse”. Confían en que, si se mantiene esta tendencia, acompañada por la evolución de los ingresos, existe la expectativa de que los indicadores sociales muestren una mejora en el segundo semestre del año.
Proyecciones realizadas por consultoras privadas han estimado que aproximadamente 1,7 millones de personas se han sumado a la lista de nuevos pobres en el país durante los primeros seis meses del año.
El aumento en el número de pobres e indigentes representaría la primera caída de este indicador desde el inicio de la gestión actual. Aunque el Gobierno lo atribuye exclusivamente a la inflación, analistas privados también vinculan este fenómeno con la contracción de la actividad económica y el aumento del desempleo, que, según cifras del INDEC presentadas la semana pasada, pasó del 7,6% al 7,9%.
Desde el Gobierno insisten en que, desde el comienzo de la gestión, se ha producido una reducción significativa en los índices de pobreza y de indigencia. Refieren que, en el primer semestre de 2024, esos indicadores se ubicaban en 52,9% y 18,1% respectivamente, con una posterior tendencia a la baja que los llevó a 28,2% y 6,3% en el segundo semestre de 2025.
Asimismo, se mencionan las cifras relacionadas con la pobreza infantil, que afecta a uno de los sectores más vulnerables de la sociedad. En el primer semestre de 2024, el porcentaje de pobreza alcanzaba al 67,1% de los menores de 17 años, mientras que la indigencia se situaba en el 27,3%. Estas cifras también han mostrado una tendencia descendente, llegando a 42,3% de pobreza y 9,4% de indigencia en el segundo semestre de 2025.
La administración actual sostiene que dicha evolución está estrechamente relacionada con “el ordenamiento macroeconómico y, fundamentalmente, con la reducción de la inflación, que afecta directamente el poder adquisitivo de los hogares más vulnerables y el costo de las canastas básicas”.
Además, destacan que, paralelamente, “se ha mantenido y reforzado la asistencia directa a los sectores más necesitados, especialmente mediante la Asignación Universal por Hijo y la Prestación Alimentar”, priorizando las transferencias directas a las familias y eliminando intermediaciones, que han sido dos de las principales metas de la cartera de Capital Humano, liderada por Sandra Pettovello.























