“Buena parte de las frustraciones argentinas por un desarrollo económico sostenido están relacionadas con fallas en la institucionalidad, por no tener en cuenta los aspectos institucionales”, afirmó Rosatti, quien también es presidente del Consejo de la Magistratura. “Es muy importante que incorporemos la calidad institucional como un elemento sustantivo para determinar el desarrollo de los países”, añadió, haciendo hincapié en el respeto a las normas, la separación de poderes y la independencia del Poder Judicial.
El magistrado observó que en los últimos años se ha intensificado la judicialización de las leyes y políticas públicas en Argentina. Aportó cifras para ilustrar su punto: mientras la Corte Federal norteamericana emite entre 80 y 100 sentencias anuales, el Máximo Tribunal argentino dictó 15.000 en el último periodo. “¿Por qué esa diferencia? En primer lugar, porque hay una judicialización creciente de todos los temas. Los debates no se clausuran en el circuito político, sino que hay judicialización y, en la Justicia, siempre se busca llegar a la palabra de la Corte





















