Desde su diagnóstico en 2021, Bullrich enfrenta una enfermedad neurodegenerativa que afecta a las neuronas motoras en el cerebro y la médula espinal. En este contexto, mencionó que no pudo resolver su situación a través de los canales convencionales de la plataforma.
En un mensaje dirigido a Richard Teng, actual CEO de Binance, el exministro de Educación expresó: “La ELA se está llevando mi cuerpo. No debería llevarse también mi dinero. Hace 5 meses, el Face ID de Binance dejó de reconocerme porque la enfermedad cambió mi rostro”.
Asimismo, enfatizó: “Su respuesta: nada. Ninguna alternativa accesible para usuarios con discapacidad. Esto es lo que pasa cuando una plataforma que mueve miles de millones trata la accesibilidad como algo opcional. Vergüenza”.
Posteriormente, la empresa respondió en la misma red social, informando que ya habían comenzado a gestionar el caso. “Esteban, te escuchamos y lamentamos que esto haya pasado. Nuestro equipo ya se está comunicando con vos directamente para resolverlo. También lo estamos escalando internamente como una falla de accesibilidad que necesitamos corregir. Gracias por alzar la voz y por exigirnos más”, indicó la empresa.
Según la información disponible en su sitio, el proceso de verificación facial es parte de sus políticas de seguridad necesarias, y no puede ser desactivado. “Estas comprobaciones son esenciales para proteger tu cuenta”, señala la compañía en su página.
Además, advierte que intentar eludir estos controles, como el uso compartido de cuentas, infringe sus términos y condiciones, y que cualquier discrepancia en los datos biométricos puede llevar a fallas en la validación de identidad. Sin embargo, la empresa reconoce que esto representa un reto en situaciones como la de Bullrich.
El diagnóstico de ELA hace cinco años fue un hito crítico en la vida de Bullrich. Esta enfermedad, progresiva y sin cura, afecta las neuronas motoras y causa un deterioro progresivo de la movilidad, el habla y, en etapas avanzadas, de la respiración. Bullrich experimentó inicialmente dificultades para comunicarse, que luego se agudizaron con el tiempo.
Con el avance de la enfermedad, las limitaciones físicas se hicieron más evidentes, en un proceso que implica la pérdida de funciones corporales mientras las capacidades cognitivas se mantienen intactas. Esta particularidad—la lucidez ante el deterioro físico—ha influido en su experiencia personal y en cómo comunica públicamente el impacto de su condición.





















