De acuerdo con la información proporcionada por la Secretaría de Trabajo, la evolución salarial refleja matices al evaluar el desempeño a medio plazo. En marzo, el poder adquisitivo del salario medio registrado se situó tres puntos porcentuales por encima del nivel alcanzado en noviembre de 2023. No obstante, la remuneración promedio acordada en los convenios colectivos más relevantes acumuló una pérdida real de seis puntos porcentuales desde entonces.
La comparación interanual revela una dinámica diversificada. Entre marzo de 2025 y el mismo mes de 2026, el salario promedio de convenio vio una reducción del 5% en su poder adquisitivo, mientras que la disminución en el salario medio registrado del SIPA fue del 1%.
La dispersión sectorial continúa siendo una de las características más destacadas del panorama salarial. Un grupo limitado de convenios logró sostener incrementos reales, liderado por el gremio de Aceiteros con un aumento del 12,7%, seguido por los Encargados de edificio (5,6%) y el Transporte automotor (3,8%). Estas industrias lograron aumentar sus ingresos a través de ajustes nominales que superaron el crecimiento de los precios.
En contraste, varios sectores enfrentaron pérdidas reales considerables. Los convenios de Textiles reportaron una caída del 12,3%, Gastronómicos del 9,5%, Calzado y Seguridad del 8,4%, Alimentación del 8% e Indumentaria del 7,9%. Otras ramas, como Bancarios, Concesionarios de autos, Entidades deportivas y civiles, Gráficos y Maestranza, exhibieron variaciones mínimas, cercanas a cero o levemente negativas.
El informe oficial indica que la desigualdad en la evolución de los salarios reales está relacionada con el distinto poder de negociación de los sectores, lo que provoca diferencias significativas en la recuperación de ingresos. Esta situación sugiere que el actual proceso económico impacta de forma desigual en diversas industrias, acentuando las disparidades en los niveles de salario real entre diferentes ramas productivas.
En este contexto, la cartera de Trabajo destacó: “Desde la reactivación de la negociación colectiva sectorial de salarios a mediados de la década de los 2000, existía un consenso de que los acuerdos paritarios entre los representantes de empleadores y trabajadores constituyen un factor muy importante de la evolución de los salarios efectivos del empleo registrado”.
“Durante varios años, la evidencia empírica corroboró esta relación: en promedio, la variación de los salarios definidos en las paritarias presentó valores muy similares a los sueldos pagados por los empleadores y recibidos por los trabajadores. Es decir, los aumentos negociados en las mesas paritarias se han alineado con el crecimiento de los salarios efectivamente percibidos.”






















