Según la última edición del informe LatinFocus Consensus Forecast, la inflación proyectada para este año se sitúa en un 28,2%, mientras que para 2026 se espera un 18,2%. Estas cifras representan un aumento respecto a las estimaciones de hace un mes, que eran del 25,8% y 16,2%, respectivamente.
Los analistas explican que esta aceleración en la inflación se debe al incremento de los precios internacionales de la energía, asociado al conflicto en Medio Oriente. Sin embargo, han indicado que la disminución de las restricciones a las importaciones y la moderación del gasto público podrían ayudar a mitigar las presiones inflacionarias.
En cuanto a la actividad económica, las proyecciones indican que el PBI crecerá un 2,9% en 2026, lo que supone una corrección a la baja de 0,3 puntos porcentuales respecto a las previsiones dadas en abril. Para 2027, se espera un crecimiento del 3,1%.
“Los analistas redujeron recientemente sus pronósticos de crecimiento debido a la débil actividad económica observada hasta ahora este año y al aumento de los precios globales de la energía. Si bien la fuerte producción agrícola y energética brindará apoyo, los sectores orientados al mercado interno —como la manufactura, la construcción y el comercio minorista— tendrán un desempeño débil debido a la alta inflación, la austeridad fiscal y la competencia extranjera”, se destaca en el informe.
En lo que respecta al tipo de cambio, se prevé que el dólar cierre 2026 en $1687, un ajuste a la baja frente a los $1699 proyectados en abril. Para finales de 2027, las estimaciones lo sitúan en $1975.
Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, indicó que la evolución del tipo de cambio ha sido más estable de lo que se anticipaba meses atrás. “Además, todavía queda por delante toda la cosecha gruesa, lo que ayuda a explicar por qué se redujeron las previsiones sobre el tipo de cambio”, afirmó.
“En principio, esto implicaría una menor inflación, pero las estimaciones deben haber subido por el aumento del precio del petróleo y por el IPC de marzo, que fue bastante más alto de lo que esperaba el mercado”, agregó el economista.
Acerca de la actividad económica, Tiscornia señaló que puede verse afectada tanto por el deterioro del contexto internacional como por el hecho de que algunos datos recientes positivos de la industria y la construcción aún no se han incorporado. “Probablemente lo último relevado haya sido el EMAE de febrero, que había arrojado resultados negativos”, explicó.
Claudio Caprarulo, director de Analytica, también subrayó que la revisión a la baja del crecimiento se debe al menor dinamismo observado durante el primer trimestre y a los efectos del aumento en los costos energéticos. Aunque la subida en la proyección base de inflación fue marginal, está relacionada con los efectos directos e indirectos del incremento del precio del petróleo.






















