Sin embargo, el legado de los auténticos Mosqueteros, los cuatro franceses que brillaron en el tenis entre las décadas de 1920 y 1930, perdura en la memoria del deporte. Las estatuas de Henri Cochet, René Lacoste, Jean Borotra y Jacques Brugnon se erigen en la plaza que honra su impacto, junto a la cancha central de Roland Garros. Estos pioneros revolucionaron el tenis, dejando una marca indeleble que trasciende sus victorias y simboliza una era de innovación y espíritu competitivo.
El surgimiento de los Mosqueteros se dio en un tiempo en que el tenis alcanzaba gran popularidad. Los cuatro jugadores, cada uno con un estilo distintivo, alcanzaron un nivel de juego sin precedentes. Su victoria en la Copa Davis de 1927 les otorgó fama internacional, tras derrotar a un históricamente poderoso equipo de Estados Unidos. Este triunfo fue el primero de una serie de seis títulos consecutivos que se extendieron hasta 1932, y pasaron 59 años hasta que Francia levantó nuevamente la copa.
En el ámbito del tenis, Cochet es recordado como el mejor jugador francés de la era amateur, destacándose por su agilidad y un juego táctico formidable. No es de extrañar que el legendario Bill Tilden se refiriera a él como “Mister Quinto set”. Con ocho títulos de Grand Slam en singles, así como cinco en dobles, también obtuvo dos medallas de plata en los Juegos Olímpicos de París 1924.
Por su parte, Lacoste, conocido por su incansable trabajo, logró alcanzar siete títulos de Grand Slam en singles y tres en dobles, además de una medalla de bronce en 1924. Se le atribuye ser uno de los primeros tenistas en contar con un entrenador personal, revolucionando así la forma de prepararse para el deporte. Además, inventó el antivibrador, un accesorio que hoy es estándar en el tenis moderno, y fundó una empresa que lo convirtió en multimillonario gracias a una apuesta relacionada con un cocodrilo.
Jean Borotra, apodado el “Vasco saltarín”, se destacó por su gran capacidad atlética y un estilo de juego audaz que dejó a sus oponentes sin respuesta. Su carisma lo convirtió en un tenista querido tanto en Francia como internacionalmente. Borotra acumuló cinco títulos de singles en Grand Slam y catorce en dobles, y ostenta el récord francés por más años jugando la Davis: 17.
Jacques Brugnon, aunque menos conocido que sus compañeros, fue crucial en la historia del tenis francés, especialmente en dobles, logrando juntos la plata en los Juegos Olímpicos de 1924 con Borotra. También tiene a su nombre diez títulos de dobles masculinos y dos de mixtos en Grand Slam, así como un récord de 22 victorias en dobles representando a Francia en la Copa Davis.
Cochet, Lacoste, Borotra y Brugnon. No fueron personajes de la ficción de Alejandro Dumas, pero su contribución fue esencial para consolidar el tenis francés como una fuerza en el deporte.























