Galimberti ocupa la presidencia de Port St. Lucie, un nuevo club que competirá en la USL League One, una división inferior a la MLS. Este se convertirá en el primer equipo profesional de fútbol en esta ciudad costera de Florida, que está experimentando un crecimiento demográfico notable. A pesar de no tener una tradición futbolística, el lugar presenta un terreno fértil para el desarrollo.
“No me lo esperaba cuando me propusieron el cargo. Se fue dando. Para mí fue todo aprendizaje y esfuerzo”, comenta Agostina. Su ascenso a la presidencia no fue parte de un plan elaborado, sino más bien el resultado de un proceso en el que fue ganando espacio gradualmente.
La trayectoria de Galimberti comienza lejos de las oficinas. Creció en una familia con marcada inclinación hacia el hockey, donde su madre y su tío fueron jugadores destacados. Practicó hockey en el club Mitre hasta los 19 años, realizando pasantías en Australia, Alemania y recibió una convocatoria para el equipo nacional de Tasmania. Sin embargo, había algo que no la convencía del todo. “Cuando volví a Buenos Aires dejé el hockey por el fútbol, que es lo que en realidad quería hacer. Cuando era chica siempre jugaba con mi hermano y mis primos, pero a mi mamá siempre le gustó más el hockey”, recuerda.
Este cambio la llevó al club Comunicaciones, donde ascendió a Primera División, aunque jugó mayormente en la reserva debido a desvíos en su carrera. Estados Unidos volvió a aparecer en su camino y en Miami participó en la academia del PSG hasta que una lesión detuvo su avance. “Me rompí la rodilla hace dos años”, detalla.
A partir de ahí, comenzó una nueva etapa. “Desde chiquita siempre fui emprendedora”, comenta, acompañando esta afirmación con un recuerdo: su padre, carpintero, le hizo un metegol que ella alquilaba en la escuela. “Siempre terminaba en dirección porque vendía cosas a mis compañeros. En mi casa todos se preguntaban de dónde había sacado yo esa faceta, pero siempre fui muy curiosa de cómo hacía la gente para ganar plata”, revela. Esta curiosidad la inspiró a crear Vixon, un sistema de pecheras interactivas diseñadas para estimular el entrenamiento deportivo mediante la cognición.
“Cuando fui a Australia vi que se entrenaba distinto. Nunca había visto entrenamientos cognitivos. Me pregunté qué pasaría si las pecheras cambiaran de color y ahí arrancó la idea”, explica. Este proyecto ha crecido “a pulmón” y actualmente se encuentra en proceso de certificación, con pruebas realizadas en equipos profesionales y selecciones.
Simultáneamente, comenzó a involucrarse en la formación del club. La idea inicial surgió de su suegro, el empresario Gustavo Suárez, apoyado por su pareja, Paulo, hijo de Gustavo. “Queríamos tener un club y empezamos a investigar en la USL. Nos dieron opciones de ciudades y surgió Miami”, cuenta. Desde el principio, su papel fue crucial: “Como nadie hablaba inglés, me dijeron que tenía que liderar la primera reunión. Desde ahí me empezaron a dar confianza”.
Este fue el momento clave. Posteriormente, se llevaron a cabo gestiones con autoridades locales y el proyecto se consolidó. “Queríamos hacerle saber a la ciudad que somos una familia que venimos a ayudar”, subraya.
Hoy, el club ya tiene terrenos asignados para la construcción de un estadio que comenzará con capacidad para 6,000 personas y que se expandirá a 15,000. “Este año arranca la construcción”, asegura. También se ha previsto el desarrollo de un proyecto inmobiliario y comercial que respaldará la estructura del club.
El lado deportivo también avanza. La reserva comenzó a competir en mayo y el primer equipo tiene planeado debutar el año próximo, incluyendo una división femenina. La llegada de Romeo supuso un incremento significativo en la calidad del proyecto. “Fue una locura que Berni renuncie a la AFA para venir. Nos pone en otro nivel”, asegura Galimberti.
Su figura desafía estereotipos. “Siendo mujer no es fácil, pero también te diferencia. Si haces bien las cosas y eres responsable, te van a respetar mucho más”, señala. Se apoya en una creciente tendencia global: “La mujer está ocupando cada vez más estos roles”.
Mientras tanto, se va preparando, estudiando un máster en negocios del fútbol con certificación FIFA. “Me tengo que preparar para aprovechar mi momento”, expresa con entusiasmo.
El objetivo del club es claro: formar, competir y exportar talento. “Queremos ser un semillero y ser pioneros en muchas cosas que faltan en el fútbol de Estados Unidos. Pero también formar personas”, señala.
En un país donde la llegada de Lionel Messi ha transformado las dinámicas del deporte, el contexto es favorable. “Lo que genera Messi es una locura. Empuja a todos los chicos a jugar. Es un ser aparte”, describe Agostina.
Galimberti se encuentra en una posición poco usual; es una joven dirigente argentina liderando un club en fases iniciales en un país extranjero. “Es apostar. Podría haber salido mal, pero seguimos adelante”, resume con una frase que parece encapsular su experiencia.























