Su inspección no pasó desapercibida para la prensa en Monte Carlo y Hamilton explicó: “El rendimiento que tienen está en otro nivel. Fue una buena experiencia porque me da una idea más clara de dónde necesito que el equipo aprenda y mejore, no solo por lo que estoy sintiendo dentro del auto, sino también por lo que estoy viendo. Hay muchas cosas que necesitamos incorporar a este coche”.
A pesar de que Mercedes se consolidó rápidamente como la referencia de la categoría, con George Russell ganando la carrera inaugural y Antonelli llevándose las siguientes cinco, Ferrari ha mejorado respecto al año pasado. Este avance fue crucial para recuperar la confianza de Hamilton, luego de la temporada más frustrante de su carrera.
La diferencia con el presente es notable. En 2025, mientras luchaba por adaptarse y obtenía resultados decepcionantes, llegó a cuestionarse públicamente. “Soy un completo inútil. El coche no es el problema. Quizás Ferrari debería cambiar de piloto”, afirmó en uno de los momentos más críticos de su primer año en la escudería roja.
La frustración lo acompañó durante toda la temporada. Nunca logró subir al podio, algo inusual para un piloto que había encadenado 18 temporadas terminando entre los tres primeros al menos una vez, desde su debut en 2007 hasta 2024. En Las Vegas, antes de que Lando Norris se coronara campeón, resumió su calvario con una contundente declaración: “Es la peor temporada de mi carrera”.
Mientras Hamilton vivía su peor momento en la Fórmula 1, Ferrari ya estaba en plena fase de reconstrucción. Con el nuevo reglamento, la Scuderia optó por una estrategia poco convencional: resignar entre 10 y 12 caballos de fuerza para alcanzar una mejor eficiencia aerodinámica. Implementaron una unidad de potencia más compacta que la de sus oponentes, con una culata de acero y un turbo más pequeño, permitiendo así una ventaja en la largada, convencidos de que la mejora en el comportamiento del auto y la recuperación de energía compensarían la reducción de potencia máxima.
Estos cambios restauraron la competitividad de Ferrari, devolviendo también la confianza que Hamilton había perdido. “El año pasado mis fanáticos me decían que les recordara quién soy. Ahora tengo que presentarme cada fin de semana e intentar hacerlo”, afirmó en Mónaco.
Esta declaración contrasta con el piloto que, hace apenas unos meses, se autodefinía como “un completo inútil”. Con dos segundos puestos consecutivos y el segundo lugar del campeonato, vuelve a sentirse parte de la lucha.
Aun así, la apuesta técnica de Ferrari aún no les otorga el estatus de referencia de la categoría. Según análisis de la FIA tras el Gran Premio de Canadá, el motor más potente pertenece a Red Bull Powertrains, seguido por Mercedes, mientras que Ferrari se sitúa un paso atrás.
Por este motivo, la Scuderia, que genera mucha carga aerodinámica pero sigue enfrentando problemas con la aceleración y velocidad punta, podrá beneficiarse del sistema ADUO (Oportunidades Adicionales de Desarrollo y Actualización), creado para permitir a los fabricantes reducir diferencias de rendimiento.
“Red Bull tiene el motor más potente, Mercedes es el segundo y después venimos nosotros. Ahora tenemos estos tokens para intentar desarrollar y cerrar la brecha”, comentó Hamilton en una entrevista. “Pero es un proyecto de ocho a diez meses, no algo que podamos resolver la próxima semana”, aclaró.
La recuperación de Hamilton también se debe a Frédéric Vasseur, quien fue el director del equipo ART Grand Prix cuando el británico conquistó los títulos de GP2. El jefe de equipo fue clave en su llegada a Maranello y mantuvo su confianza en él a pesar de los déficits en resultados y las críticas hacia Ferrari.
“Fred me ha apoyado muchísimo. El año pasado fue un año muy, muy difícil para nosotros, y le rogué que hiciera ciertos cambios (en el equipo y el coche), pero lo hizo, y ahora estoy viendo los frutos de su esfuerzo, y por fin puedo cumplir con sus expectativas”, explicó el piloto.
Por su parte, Vasseur aseguró que ha visto “señales alentadoras en términos de competitividad”. “Obtuvimos buenos resultados estos dos fines de semana, pero sabemos que aún queda mucho trabajo por hacer y que debemos seguir centrados en nosotros mismos. Como siempre, nuestro objetivo será maximizar nuestro potencial y continuar progresando”, remarcó.
Los resultados han comenzado a darles la razón a ambos. El segundo lugar en Canadá y el podio en Mónaco no fueron suficientes para desafiar el dominio de Antonelli, pero sí cambiaron el ambiente alrededor de Ferrari. De repente, el equipo que meses atrás parecía condenado a una larga transición se presenta nuevamente como la principal amenaza a Mercedes.
No obstante, Hamilton es consciente de que aún existe una diferencia considerable. Por eso, en lugar de celebrar su nuevo podio, decidió observar de cerca el coche del líder del campeonato. “En general, el rendimiento. En términos de carga aerodinámica, claramente están por encima de nosotros, y luego, por supuesto, la potencia. Para nosotros aquí, la potencia no es un problema tan grande. Es solo la carga aerodinámica. Como se puede observar en la tracción, la diferencia con ellos era abismal”, indicó.
Barcelona se perfila como una prueba crucial. Mónaco suele ser una excepción en el calendario y Canadá presentó condiciones muy particulares. El circuito catalán, en cambio, es uno de los escenarios más completos para medir el verdadero rendimiento de un auto y suele ofrecer una fotografía más fiel de la jerarquía en la parrilla.
Esa será la ocasión para determinar si Ferrari ha encontrado verdaderamente el camino para acercarse a Mercedes o si la distancia con Antonelli sigue siendo insalvable. Lo que es indiscutible es que Hamilton ha recuperado algo que había perdido durante 2025: la certeza de que todavía pertenece a la pelea por los primeros puestos.
“No puedo creer que esté segundo en el campeonato y estoy muy feliz y agradecido por ello. No podría haberlo logrado sin este equipo. Vamos a seguir presionando, vamos a seguir luchando. No me cabe duda de que en algún momento lo lograremos”, aseguró.
Hace poco se autodefinía como “un completo inútil”. Ahora, vuelve a sentirse protagonista. Barcelona dirá si el renacer de Hamilton es simplemente una reacción momentánea o el inicio de una nueva contienda en la Fórmula 1.























