Promovido por Jorge Sola, cotitular de la CGT, y acompañado por dirigentes sindicales y representantes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, la Federación Industrial de Santa Fe y la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina, el encuentro se realizó en el Salón Empresario de Rosario, con el objetivo de alcanzar acuerdos frente a la crisis productiva y laboral. El documento estará destinado al próximo presidente de la Nación que asuma en 2027.
Los organizadores señalaron que ambos sectores coincidieron en que “frente al deterioro de la actividad industrial, la pérdida de empleo, la baja del consumo y la ausencia de espacios para el consenso, es necesario recuperar el diálogo para construir una agenda de desarrollo a largo plazo.”
Durante su intervención, Sola indicó que la Argentina ha perdido más de 300.000 puestos de trabajo formales y más de 30.000 pymes desde diciembre de 2023. Afirmó que, aunque empresarios y trabajadores defienden intereses distintos, persiguen un objetivo común: “generar más y mejor riqueza para la Argentina”. Desde esta perspectiva, subrayó la importancia de implementar “un proyecto productivo basado en consensos entre quienes invierten, producen y generan empleo, y quienes trabajan”.
Además, el dirigente sindical destacó que no se observa un “proyecto hacia la industria ni hacia el comercio”, y remarcó: “Hay una oportunidad para corregir ese rumbo y quienes estamos aquí somos actores clave para construir una política productiva”.
Ricardo Diab, presidente de CAME, describió la situación actual como “muy difícil” para todos los sectores involucrados. Al abordar la relación entre industria y comercio, afirmó: “No nos da lo mismo como comercio la venta de productos nacionales o importados, porque cada fábrica que cierra implica pérdidas de empleo, y cada trabajador sin ingresos también representa la pérdida de un consumidor”.
Diab también hizo hincapié en la estructura de las pymes, afirmando que la mayoría de las empresas que representan no cuentan con más de 10 trabajadores, quienes son considerados esenciales para su existencia. “Por eso, hoy aquellos que los representan están con nosotros en busca de una solución a un problema que nos afecta a todos”, añadió.
El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, amplió la discusión al señalar que el desarrollo debe incluir todos los sectores. “Cuando decimos Argentina Produce, nos referimos al destino hacia el cual queremos ir; lo proyectamos con todos los sectores, abarcando industria, comercio, agro y ciencia y tecnología. No debemos excluir a nadie y debemos trabajar en el tipo de Argentina que deseamos construir, que incluya a todos”, manifestó.
Del Re también propuso que la expansión de Vaca Muerta debería beneficiar a todo el país, señalando esto como un desafío para el sector productivo, al igual que la evolución de la agroindustria. En sus palabras, la industria “no es el problema de Argentina, sino parte de la solución”.
Por su parte, Javier Martín, presidente de la Federación Industrial de Santa Fe, mencionó que Argentina enfrenta simultáneamente oportunidades y desafíos. Destacó que sectores como el gas, el petróleo, la minería y el agro pueden contribuir a resolver restricciones históricas, pero advirtió que estos sectores por sí solos no son suficientes para atender las necesidades de los 50 millones de argentinos.
Para Martín, el camino hacia adelante requiere un proyecto productivo que integre ciencia, tecnología y mano de obra calificada. También anticipó que el segundo semestre será “muy complicado” para la industria, expresando preocupación por la falta de medidas que reactiven la capacidad productiva y el mercado interno, a pesar de reconocer avances en estabilidad macroeconómica e inflación.
En el documento final de Argentina Produce, la CGT y las entidades empresariales enfatizaron la necesidad de fortalecer el empleo formal y aumentar la inversión productiva como condiciones esenciales para consolidar el crecimiento económico y la creación de trabajo. Instaron a establecer mecanismos de diálogo que involucren a trabajadores, empleadores y al Estado.
Asimismo, destacaron que el objetivo final es permitir que los sindicatos expongan sus inquietudes y propuestas; que las empresas, especialmente las pymes, compartan sus desafíos y que el Estado asuma un papel activo en la creación de un entorno institucional favorable para la inversión, producción y generación de empleo.
Se consideró que la agenda económica nacional debe “estimular la generación de más empleo formal”, promover un “aumento en la productividad y la competitividad”, y fortalecer a las pequeñas y medianas empresas. También se subrayó la importancia de incorporar tecnología y reducir los costos de producción para mejorar los ingresos y combatir la informalidad.
El documento concluye con un llamado a todos los sectores a “construir una agenda común” orientada a transformar las oportunidades existentes en inversión, producción, empleo y desarrollo federal.
Entre los asistentes se encontraba el líder del Sindicato de Alimentación, quien indicó que “el diálogo genuino entre los actores de la producción y el trabajo es la herramienta necesaria para defender los puestos laborales y apostar, sin pausa, a una Argentina con más trabajo y crecimiento industrial”.























