Al evaluar los primeros cinco meses del año, la producción mostró un aumento del 10,2% en relación al mismo período del año anterior. En cambio, la producción de laminados, que incluye tanto productos planos como no planos, fue de 325.900 toneladas, reflejando un crecimiento del 27,6% en comparación con abril, aunque presenta una caída del 1,8% en términos interanuales. En esta misma comparación de los primeros cinco meses, la disminución se sitúa en el 11,4%.
La situación varía entre los distintos sectores. La demanda real de acero continúa siendo impulsada principalmente por la energía, gracias a la actividad en Vaca Muerta, así como por el sector agroindustrial. Sin embargo, el panorama es más complicado en otros segmentos. La construcción se mantiene enfocada en obras privadas en fases iniciales, las cuales, por lo general, requieren menos acero. Mientras tanto, la industria automotriz experimenta un crecimiento en las ventas, pero su producción nacional se ve afectada por una mayor proporción de vehículos importados.
Esta situación se ve agravada por el aumento de importaciones, en especial provenientes de China, donde las operaciones se realizaban en un contexto de comercio subsidiado. Este fenómeno ocurre en un entorno en el cual la estructura tributaria de los tres niveles de gobierno desincentiva la creación de valor agregado local.
De acuerdo con datos del INDEC, en abril, China se posicionó como el principal país de origen de las importaciones, representando un 22% del total. Entre los productos más destacados se encuentran la maquinaria y material eléctrico (571 millones de dólares), productos químicos (187 millones de dólares) y automóviles y autopartes (184 millones de dólares).























