La propuesta del consorcio vencedor superó la oferta de 285 millones de dólares presentada por el grupo encabezado por Roggio SA. En el Ministerio de Economía que dirige Luis Caputo, se esperaba que la privatización de AySA generara al menos 500 millones de dólares. Estos fondos están destinados a pagar vencimientos de deuda y sostener el frágil plan económico del Gobierno.
El nuevo consorcio que asumirá AySA tiene como principal componente a Rowing S.A., especializada en ingeniería, construcción y servicios industriales, bajo el control de Walter Román. Junto a Rowing, participan Transclor, liderada por el empresario Mauricio Filiberti; Arcos Saneamento e Participações, relacionada con el grupo brasileño Equipav; y PHX, un fondo de inversión ubicado en Países Bajos.
El grupo ganó la licitación y manifestó en un comunicado su “satisfacción por haber presentado la mejor oferta como Operador Estratégico de AySA”. Además, reafirmó su compromiso de invertir 1.940 millones de dólares en los primeros cinco años de la concesión, y un total de 15.040 millones a lo largo de los 30 años del contrato.
Arcos Saneamento e Participações S.A., perteneciente al Grupo Equipav, será designada como “Operador Técnico”. Desde 2010, Arcos gestiona servicios de agua y saneamiento, atendiendo a más de 39 millones de personas en 15 estados y 890 municipios de Brasil, a través de un equipo de 25 mil colaboradores.
Aún se espera la revisión final de la Comisión de Evaluación para la concesión definitiva.
AySA proporciona servicios de agua potable y saneamiento en la Ciudad de Buenos Aires y 26 municipios del conurbano bonaerense, alcanzando a aproximadamente 14 millones de habitantes y con alrededor de 3,8 millones de usuarios.
La empresa estatal fue constituida en 2006 durante la presidencia de Néstor Kirchner, para reemplazar a Aguas Argentinas, que estaba bajo control de la francesa Lyonnaise des Eaux (Suez) tras ser privatizada en 1993 durante la gestión de Carlos Menem. La rescisión del contrato en 2006 se debió a incumplimientos contractuales y a desviaciones en las metas de calidad, como la contaminación por nitratos en diversas localidades y la insuficiencia de presión en muchos sectores. Desde entonces, AySA ha estado a cargo de la operación.























