Este financiamiento está vinculado al Programa de Desarrollo Productivo Rural, una iniciativa que, según declara el BID, pretende aumentar la competitividad del sector agropecuario mediante mejoras en la infraestructura productiva y una mayor capacidad de reacción ante eventos climáticos adversos.
La entidad explicó que el programa tiene tres objetivos centrales. En primer lugar, se busca incrementar la eficiencia en el uso del agua mediante la modernización de la infraestructura de riego. En segundo lugar, se ampliará el acceso a energía eléctrica sostenible para la producción en el ámbito rural. Por último, se pretende fortalecer la capacidad institucional y de los productores para prevenir y responder a riesgos climáticos como incendios forestales, sequías y tormentas de granizo.
Viviana Alva Hart, representante del Grupo BID en Argentina, resaltó el potencial productivo de Río Negro y el impacto positivo que se espera de estas inversiones. “Río Negro tiene un enorme potencial para seguir fortaleciendo su producción agropecuaria. Con esta operación, el BID acompaña inversiones estratégicas que mejorarán el acceso al agua y a la energía, fortalecerán la gestión de riesgos y crearán mejores condiciones para el desarrollo de los productores. Esta iniciativa refleja nuestro compromiso con un crecimiento más productivo y resiliente para las economías regionales de Argentina”, declaró.
Según se contempla, las inversiones permitirán robustecer la infraestructura necesaria para el desarrollo de las economías regionales, mejorar la resiliencia ante el cambio climático y generar condiciones propicias para incrementar la productividad de uno de los principales complejos agropecuarios de la Patagonia. Si bien el BID ha compartido los objetivos generales del programa, el detalle de las obras será proporcionado por el gobierno provincial.
La administración de Río Negro anunció que el financiamiento servirá para modernizar el sistema de riego del Instituto de Desarrollo del Valle Inferior (IDEVI), un área clave para el riego en la provincia. Además, se llevará a cabo la electrificación rural de Guardia Mitre, se fomentará el desarrollo productivo de Negro Muerto y se realizarán obras de riego y electrificación en la Margen Norte.
El programa también contempla una inversión de US$6 millones destinada a proteger la producción mediante la instalación de mallas antigranizo, una herramienta esencial para mitigar las pérdidas ocasionadas por tormentas severas. A esto se suma la incorporación de equipamiento y tecnología para fortalecer el Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales (SPLIF), con el fin de mejorar la capacidad de respuesta ante incendios, un riesgo significativo en ciertas épocas del año en la provincia.
El gobernador Alberto Weretilneck celebró la aprobación del financiamiento y, a través de un mensaje en redes sociales, subrayó que “el Directorio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó un financiamiento de US$80 millones para ejecutar uno de los programas de infraestructura productiva más importantes de las últimas décadas. Con una contraparte provincial de US$5 millones, la inversión total alcanzará US$85 millones”.
Weretilneck añadió que estos recursos” permitirán ampliar las áreas bajo riego, llevar energía a nuevas zonas productivas, modernizar sistemas existentes y fortalecer la producción con más tecnología e infraestructura.” También destacó la confianza del BID en la provincia y el compromiso de su administración con el desarrollo y la creación de oportunidades.
El secretario de Agricultura de Río Negro, Lucio Reinoso, indicó que el programa no solo se limita a la ejecución de obras, sino que busca optimizar las áreas ya irrigadas y permitir la incorporación de nuevas superficies productivas. “Queremos generar las condiciones para desarrollar todo el potencial productivo de Río Negro, tanto en la producción de maíz y alfalfa como en la integración con la ganadería para producir más carne y leche”, subrayó.
Reinoso enfatizó que el financiamiento también tiene como objetivo ordenar el crecimiento en estas regiones. “Es fundamental que el Estado planifique el desarrollo que deseamos para Río Negro en esta actividad. Las obras permitirán que más productores se incorporen y que este crecimiento se realice con la infraestructura adecuada”, afirmó.
Además de las obras de riego, el programa destinará US$6 millones a herramientas para la gestión del riesgo agropecuario, que incluye inversiones en mallas antigranizo para salvaguardar la producción frutal y acciones para prevenir y responder a incendios en la región andina y en los montes de Río Negro, resguardando así tanto la producción forestal como la ganadería extensiva.























