Las transacciones fueron comunicadas recientemente mediante una carta a la Comisión Nacional de Valores. La primera venta corresponde al clúster Chachahuén, por un monto de USD 200 millones, destinado a Energía Mendocina S.A. (Edemsa) y Compañía Andina de Petróleo y Gas S.A.
La segunda operación implica el clúster Mendoza No Operado, vendido por USD 205 millones a San Benito Upstream S.A.U., una filial de PeCom, controlada por la familia Pérez Companc. Ambas transacciones suponen la transferencia de ductos y material en los almacenes relacionados con dichos activos.
La importancia de la venta del bloque Chachahuén se revela al observar su producción: aproximadamente 10.000 barriles de petróleo diarios y 0,03 millones de metros cúbicos de gas en el segundo trimestre de 2026, según la comunicación a la CNV. El área incluye el 70% de las concesiones Chachahuén Sur y Cerro Morado Este, así como el 100% de las concesiones Puesto Hernández y Chihuido de la Sierra Negra, estas últimas en el territorio mendocino, con una fecha efectiva de transferencia acordada para el 1 de junio de 2026.
El clúster Mendoza No Operado abarca el 30,01% de la concesión CNQ-7 Gobernador Ayala y el 50% de las concesiones CNQ-7A y Jagüel Casa de Piedra, que se extienden entre Mendoza y La Pampa. Durante el mismo periodo, este bloque registró 7.000 barriles diarios de petróleo y 0,04 millones de metros cúbicos de gas, con una fecha de cesión pactada para el 1 de enero de 2026. En ambos casos, el precio final incluirá el IVA y el ajuste de cierre correspondiente, condicionado a la satisfacción de los requisitos habituales en este tipo de operaciones.
YPF ha enmarcado esta venta dentro de su Plan 4×4, una estrategia formulada por el presidente y CEO de la compañía, Horacio Marín, que busca optimizar el portafolio upstream convencional y favorecer inversiones en campos no convencionales, maximizando así el valor de la empresa. Este plan también persigue que Argentina logre exportaciones energéticas por USD 30.000 millones para 2030.
La compañía, mayoritariamente estatal, había lanzado previamente el Plan Andes, un programa destinado a deshacerse de bloques maduros y reorientar capital hacia el shale oil, que representa el 70% de la producción total de crudo en el país, impulsada por la actividad en Vaca Muerta.
La venta de Chachahuén conlleva un valor simbólico significativo, dado que YPF consideró ese yacimiento como “una de las áreas de reserva con mayor crecimiento y potencial dentro de YPF” al inaugurar una nueva base operativa en la región en julio de 2016.
A mediados de febrero, el directorio de YPF formalizó el traspaso del 100% de la concesión de explotación convencional Manantiales Behr, en Chubut, también a PeCom, por USD 410 millones. Esta operación sustituyó un acuerdo previo con Limay Energía, del grupo Rovella Capital, que había ganado inicialmente la licitación con una oferta de USD 575 millones, pero no logró asegurar el financiamiento requerido para el pago inicial. El acuerdo fue declarado nulo el 13 de febrero de 2026.
Con estas tres operaciones acumuladas —Manantiales Behr, Chachahuén y Mendoza No Operado—, YPF ha alcanzado más de USD 815 millones en desinversiones de activos convencionales durante el año.























