El Presidente piensa que se trata de una maniobra orquestada por los medios de comunicación y la oposición, con el fin de opacar los logros que su administración ha tenido en el ámbito económico, y que su verdadera intención es derrocar su gobierno.
Para comprender la razón por la cual Milei mantiene a Adorni en su cargo, menciona a su círculo íntimo que considera que “es honesto” y que no ve inconveniente en la evasión fiscal del funcionario, ni en el hecho de que el jefe de Gabinete perciba ingresos adicionales. En este sentido, se rememora el viaje que Adorni realizó a Punta del Este en febrero, ocasión en la que fue grabado junto a su familia abordando un vuelo privado hacia el balneario uruguayo. Durante ese viaje, se comenta que participó de una charla para empresarios en la Trump Tower, donde cada asistente habría abonado 5.000 dólares.
Aquellos que se oponen a Adorni sugieren que esta no sería la única charla de este tipo y levantan sospechas en torno a un posible “tráfico de influencias”. En particular, el aparente enriquecimiento de Adorni podría implicar más de una fuente de ingresos, incluidos los supuestos sobresueldos que, según se indica, recibirían algunos funcionarios en los pasillos de la Casa Rosada.
Luego de la presentación de la reciente declaración jurada de Adorni, se ha evaluado en el entorno presidencial que la Justicia no tendría motivos para condenarlo y que, con el tiempo, la situación se disipará. Además, Karina Milei afirmó que el jefe de Gabinete salió bien parado en una entrevista, incluso a pesar de la avalancha de “memes” y críticas mediáticas.
En cambio, la percepción en el ámbito judicial y en la oposición es distinta. Los jueces habrían advertido serias inconsistencias en las presentaciones de Adorni. En el Congreso, se intenta avanzar contra el jefe de Gabinete, y se especula que, ya sea por decisiones judiciales o por la presión legislativa, el Presidente podría verse obligado a realizar un cambio.
Sin embargo, Milei parece decidido a no prescindir de Adorni, a menos que reciba un fallo negativo de la Justicia o el Congreso decida despedirlo. Los cercanos a Manuel Adorni afirman que este no tiene intenciones de dejar su puesto, a pesar de reconocer que su situación afecta al Gobierno, ya que los privilegios que le otorga su cargo lo protegen del rechazo que enfrenta en gran parte de la sociedad.
Tras la entrega de su declaración jurada de bienes, el jefe de Gabinete confía en que la Justicia validará su inocencia, y espera que el fervor del Mundial de Fútbol ayude a que su nombre se desvanezca de las noticias.
Tanto Karina Milei como Santiago Caputo continúan brindando apoyo al jefe de Gabinete, a pesar de sus roces. En la Casa Rosada se comenta que la hermana del presidente sostiene a Adorni porque lo ve como una persona de confianza y no desea asumir el costo político que implicaría su posible desplazamiento.
Para Caputo, mantener a Adorni en su puesto tiene una doble ventaja: primero, evita que sea reemplazado por alguien cercano a Karina que podría amenazar su posición; y segundo, dado que el jefe de Gabinete está sumido en problemas judiciales, Caputo ha logrado ganar más relevancia en la gestión diaria del Ejecutivo.
“Hoy buena parte del gobierno está en manos de los Caputo”, señala un funcionario de carrera de la Casa Rosada, en alusión a Santiago y a Luis “Toto”, quien dirige el ministerio de Economía.
Por su parte, Patricia Bullrich habría manifestado de manera privada a Javier Milei que debería despedir a Manuel Adorni de inmediato. Sin embargo, se habría expresado antes de criticar los recientes comentarios del jefe de Gabinete, quien admitió haber cometido un “error” al no declarar activos que superan los 500.000 dólares. Bullrich afirmó en redes sociales: “Esto es más que un error, es una omisión ética”.
En la Casa Rosada, algunos aseguran que Bullrich capturó el sentir mayoritario en el gabinete, aunque pocos se atreven a tocar el tema por miedo a la reacción del presidente. De momento, se dice que los ministros han dejado de visitar el despacho de Adorni y están resolviendo directamente los problemas que surgen, sin intermediación del jefe de Gabinete.
A pesar de la creciente controversia en torno al jefe de Gabinete, que incluso ha sido analizada por medios internacionales, Javier Milei se niega a despedirlo. Su argumento sigue siendo que la oposición apunta inicialmente a Adorni y luego al presidente.
En el entorno presidencial no hay dudas respecto de que Patricia Bullrich tiene sus propias aspiraciones, pero dentro de la Casa Rosada circula la idea de que “por ahora, nadie hará nada para expulsarla”.
A pesar del respeto que Milei tiene por la senadora, admirando su valentía, su convivencia está forzada por un interés mutuo: ni Bullrich ni los libertarios actualmente pueden permitirse una ruptura.
Los libertarios esperan que la situación económica mejore, lo que aumentaría sus posibilidades de reelección; por ende, en este escenario, Bullrich no abandonaría el Gobierno y podría aspirar a integrar una fórmula como vicepresidenta. De hecho, ya habría aclarado que “no me interesa la jefatura de la Ciudad” de Buenos Aires.
Otros en el Gobierno creen que Bullrich aguardará su momento para dar un salto, ya que interpretan que es su última oportunidad para disputar la presidencia. Por ello, estiman que buscará cada vez más diferenciarse de La Libertad Avanza.
Milei, como se ha mencionado, está convencido de que el caso de Adorni no afecta su gobierno, y el futuro de su administración estará ligado a sus resultados económicos, según comentan en su círculo cercano.
Sin embargo, las encuestas muestran un panorama adverso. Las últimas mediciones coinciden en señalar el deterioro de la imagen de Milei: el 55% de la población tiene una percepción negativa, frente a un 34,2% de imagen positiva según un estudio. Otra consultora presenta números aún más desalentadores para el oficialismo, con un 58,1% de desaprobación y 29,2% de imagen favorable.
Un dato interesante es el notable desplome de la aprobación entre los jóvenes de 16 a 29 años, quienes habían sido una base de apoyo clave para Milei al inicio de su mandato. Aunque el líder libertario todavía recibe respaldo considerable entre los hombres de este grupo etario, ha habido una pérdida significativa, especialmente entre las mujeres. En resumen, la encuesta indica que la aprobación de Milei entre los jóvenes pasó de un 60% en 2025 a menos del 30% en la actualidad.
Un posible motivo detrás de estos números es la situación laboral, ya que un informe indica que desde 2023 se han perdido 259.129 empleos, siendo la industria y la construcción los sectores más afectados.
Las dificultades que enfrenta el gobierno de Milei han llevado a Mauricio Macri a participar activamente en la política, con el objetivo de revitalizar al PRO. Aunque el expresidente no muestra interés público en postularse en 2027, en su círculo se menciona la posibilidad de considerar un segundo mandato.
No es el único que contempla esa opción; también hay quienes piensan que Sergio Massa podría evaluar un nuevo intento si el escenario político continúa dividido.
Se considera que las próximas elecciones presentan cuatro opciones: la reelección de Milei, una candidatura de derecha encabezada por Macri o Bullrich, y una oposición dividida entre seguidores de Axel Kicillof y Cristina Kirchner.
En torno a la expresidenta, se comenta que actualmente está negociando su posición dentro del justicialismo, y ha amenazado con migrar hacia la izquierda de Myriam Bregman si no se le otorgan las posiciones que desea dentro del partido fundado por Perón.























