“La progresía local (zurdos) nos quiere mostrar esta política fiscal como el modelo a seguir… NO GRACIAS… Jamás cuenten con mi persona para este disparate… en 2001 teníamos una situación parecida y ya sabemos como terminó… CIAO!”, expresó el presidente en su mensaje.
Para respaldar su afirmación, compartió un gráfico sobre el resultado fiscal de Brasil, que revela un déficit del 9,9% del PBI en su último registro, según datos de Econométrica.
Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que Brasil concluya el año con un déficit fiscal de 8,2% del PBI, lo que representa un aumento respecto al 7,4% proyectado para 2025. Sin embargo, se anticipa un déficit primario de solo 0,3% del PBI, lo que indica que la diferencia se debe principalmente a los intereses de la deuda.
El país enfrenta tasas de interés muy altas, lo que incrementa el costo del servicio de una deuda pública que ya se considera elevada. El FMI estima que la deuda bruta, según los parámetros de las autoridades brasileñas, pasará del 78,6% del PBI en 2025 al 86,6% en 2026. Utilizando una definición más amplia del propio Fondo, este podría alcanzar el 97,8% del PBI. Así, Brasil no presenta necesariamente un agujero primario próximo al 10% del PBI, dado que la mayor parte del déficit se origina en la carga de intereses.
Economistas consultados por el Ministerio de Hacienda anticipan un déficit primario del Gobierno central de aproximadamente R$52.271 millones para 2026, a la vez que han ajustado su previsión de deuda bruta a un 8,2% del PBI para el presente año y un 87% para 2027.
En este contexto, Milei reafirmó su postura crítica hacia el gobierno de Lula Da Silva, al mismo tiempo que su administración envió al Congreso el Presupuesto 2027, en el cual el superávit fiscal se establece como uno de los objetivos centrales. Este proyecto contempla un crecimiento del 4% para 2027 y un resultado financiero positivo.























