Estos contratos, que son más económicos que los firmes, permiten cortes en el servicio cuando el sistema requiere gestionar su capacidad. A diferencia de los contratos firmes, que garantizan el suministro en todo momento a cambio de tarifas más elevadas, los interrumpibles permiten a las distribuidoras suspender el servicio si la presión en los gasoductos desciende por debajo de ciertos niveles. El impacto real de estos cortes varía de acuerdo con la ciudad y el tipo de contrato que cada operador eligió al conectarse a la red.
En la Ciudad de Buenos Aires, el 98% de las estaciones de GNC opera bajo contratos firmes, por lo que no se han registrado alteraciones significativas en el servicio.
En cambio, la situación se complica en La Plata, donde 40 de las 46 estaciones tienen contratos interrumpibles; las seis que poseen contratos firmes no logran satisfacer toda la demanda cuando las bajas temperaturas generan restricciones en el suministro.
Por su parte, en Mar del Plata, un tercio de las estaciones opera con contratos interrumpibles, por lo que, si los cortes se extienden durante varios días, también podría producirse escasez. Además, algunas estaciones de La Pampa están siendo afectadas por los cortes de la distribuidora Camuzzi.
“El contrato interrumpible es una decisión del empresario, que opta por pagar menos durante todo el año a cambio de asumir el riesgo de cortes en momentos de alta demanda”, señaló el vicepresidente de la Cámara de Expendedores de GNC.
La cámara estima que, en promedio, si una estación está sin suministro durante 22 días al año, pierde todo el ahorro que había obtenido al elegir un contrato interrumpible en vez de uno firme. Este año, la situación se está acercando a ese límite: el invierno comenzó temprano, con cortes no previstos a fines de abril y principios de mayo, y hasta la fecha ya se han acumulado 12 días sin servicio. “Este invierno vamos a superar los 22 días”, advirtió el dirigente.
Las cifras ilustran la magnitud del problema. Una estación en La Plata que consume 100.000 m³ mensuales y ha optado por un contrato interrumpible abona $1,9 millones mensuales en concepto de transporte y distribución; con un contrato firme, esta cifra asciende a $5,4 millones, lo que representa un 65% más. La diferencia es de $3,5 millones al mes, equivalentes a aproximadamente $42 millones anuales. Sin embargo, si los cortes superan los 22 días —el umbral que considera la cámara como crítico—, el ahorro se disipa y el empresario se encuentra pagando lo mismo que con un contrato firme, pero sin la garantía de suministro.
En cuanto a los precios para los usuarios de GNC, el costo promedio del metro cúbico de gas en el área metropolitana de Buenos Aires oscila entre $600 y $700, reflejando la competitividad entre las estaciones de la región. Un tanque de 60 kilos, que equivale a 13 metros cúbicos y es el más comúnmente utilizado por los taxis, tiene un costo entre $7800 y $9100 en el AMBA. En Mar del Plata, el precio del metro cúbico alcanza los $1100.
Este problema es de larga data. Durante el invierno, el país consume aproximadamente 160 millones de metros cúbicos diarios (m³/d) de gas. La producción local alcanza solo 140 millones; el resto debe ser importado —18 millones de m³/d en forma de gas natural licuado (GNL) y 1 millón proviene de Bolivia— debido a que la capacidad de transporte no es suficiente para satisfacer los picos de demanda invernales. La construcción de gasoductos adicionales para operar solo dos o tres meses al año no es factible económicamente.
De esa demanda total, los usuarios residenciales representan 75 millones de m³/d; las centrales eléctricas, 35 millones; la industria, 31,4 millones y el GNC, 5,5 millones. Son precisamente los últimos dos segmentos los que ceden cuando la presión en los gasoductos disminuye y las distribuidoras deben priorizar el suministro a los hogares.
El incremento en la producción de Vaca Muerta ha ido disminuyendo la dependencia de importaciones de manera gradual. En 2013, el año récord, se adquirieron 103 buques de GNL y se establecieron dos terminales flotantes de regasificación en Escobar y Bahía Blanca para operar durante todo el año. En 2025, solo fueron necesarios 24 buques y una única planta en Escobar. La ampliación del gasoducto Perito Moreno, que está llevando a cabo TGS, reducirá aún más la vulnerabilidad en los próximos inviernos. Sin embargo, por el momento, los conductores de taxi y los usuarios de vehículos a GNC en diversas ciudades del interior deberán adaptarse a las restricciones impuestas por cada ola de frío.






















