A pesar de esta leve mejora interanual, no se ha observado una reducción en la cantidad total de desocupados. La cifra de personas sin trabajo ascendió a 1,72 millones, lo que representa un aumento de 81.074 en comparación con el trimestre anterior y de 15.343 en relación con el mismo trimestre de 2025. Este fenómeno se explica por el crecimiento de la Población Económicamente Activa (PEA), que creció un 1,73%, superando el incremento del 1,02% en la población total, lo que diluyó la tasa porcentual sin afectar la cantidad absoluta de desocupados.
En consecuencia, el total de empleos registrados sufrió una pérdida neta de 29.530 puestos durante el primer trimestre, aunque en el acumulado del último año se añadieron 371.447 nuevos empleos. Sin embargo, dentro de este saldo positivo anual, la distribución revela disparidades: mientras el empleo formal redujo su cifra en 32.211 trabajadores, el sector informal incorporó 403.758 personas.
Este desbalance contribuye al aumento de la informalidad laboral, que se elevó al 44,2%, marcando un incremento de 2,2 puntos porcentuales en comparación con el primer trimestre de 2025.
Además, la subocupación también presentó una degradación estadísticamente significativa, alcanzando el 11,1% con un incremento de 1,1 puntos interanuales. Este indicador refleja a aquellos que trabajan menos de 35 horas semanales de manera involuntaria y están dispuestos a aumentar su carga laboral. Al agregar los desocupados, subocupados y aquellos ocupados que buscan cambiar de empleo, la presión general sobre el mercado laboral alcanzó el 29,6% de la PEA.
Al desglosar los datos por región, se observan notables disparidades entre los distintos aglomerados del país. La región del Gran Buenos Aires presenta la tasa más alta de desempleo, con un 8,7%. Dentro de esta zona, los Partidos del Gran Buenos Aires alcanzan un índice superior, del 9,7%. En contraste, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se encuentra por debajo de la media, con un 4,8%.
La región Pampeana se posiciona como la segunda más afectada, con una tasa del 8,2%. En su interior, San Nicolás-Villa Constitución lidera el ranking nacional con un 10,4% de desocupación, seguido por Bahía Blanca-Cerri (10,1%) y Mar del Plata (9,3%). Gran Córdoba presenta una tasa del 8,8% y Gran Rosario del 8,2%. Por otro lado, Santa Rosa-Toay muestra la tasa más baja de la región, con un 5%.
El Noreste ocupa el tercer puesto, promediando un 7,2% de desocupación, con Gran Resistencia a la cabeza (9,7%), seguido por Formosa (8,7%) y Corrientes (6,0%). Posadas representa la ciudad con menor desempleo dentro de esta región, alcanzando un 4,7%.
Las demás regiones se sitúan por debajo de la media nacional. Cuyo presenta un 5,5%, con Gran Mendoza como el aglomerado más afectado (7,3%) y Gran San Luis destacándose por su baja tasa de desempleo, del 2,7%. Por su parte, la Patagonia promedió un 5,0%, donde Río Gallegos muestra la tasa más elevada de la región (8,5%), mientras que Viedma-Carmen de Patagones tiene la más baja (2,1%). Finalmente, el Noroeste se registra como la región con menor desocupación general (4,9%), con Gran Tucumán-Tafí Viejo en el extremo superior (7,1%) y Santiago del Estero-La Banda en el extremo inferior, con solo 0,7%, la cifra más baja del país.
Asimismo, el informe evidencia una brecha estructural en función del tamaño de los aglomerados. Las 31 localidades con 500.000 o más habitantes reportan una tasa de desocupación del 8,3%, frente al 5,7% de los aglomerados más pequeños. Estos últimos, además, experimentaron un incremento de 1,0 puntos porcentuales en su desempleo respecto al trimestre anterior y de 0,7 puntos porcentuales en comparación interanual, lo que constituye uno de los pocos cambios estadísticamente significativos que presenta el informe.






















