La instantánea de su emoción se volvió viral, simbolizando una larga recuperación y casi tres años sin jugar para su país, así como la sensación de una nueva oportunidad.
Brasil necesitaba concluir de forma contundente la fase de grupos del Mundial 2026, y lo logró con una actuación sólida ante Escocia, resaltada por un doblete de Vinicius Jr. y un gol de Matheus Cunha. Sin embargo, el momento más conmovedor ocurrió a los 75 minutos, cuando Carlo Ancelotti decidió incluir a Neymar en la alineación, devolviéndole el famoso dorsal 10 que no ocupaba desde hace mucho tiempo.
La aparición del jugador, que milita en el Santos, marcó el final de una espera prolongada. La última vez que Neymar había vestido la camiseta de Brasil fue el 17 de octubre de 2023, en una derrota 2-0 frente a Uruguay durante las Eliminatorias sudamericanas para el Mundial.
Aquella noche en Montevideo, sufrió una grave lesión en la rodilla que transformó su carrera reciente: una rotura del ligamento cruzado anterior y del menisco de la rodilla izquierda que lo mantuvo alejado de las canchas durante meses.
Desde entonces, su camino fue más complicado de lo anticipado. Neymar atravesó un largo proceso de recuperación, lidiando con diversas molestias físicas, y llegó a este Mundial sin haber disputado minutos en los dos primeros partidos de Brasil: primero por falta de ritmo y luego debido a un problema en el gemelo que retrasó su reaparición. Por ello, su ingreso ante Escocia, aunque en los minutos finales, representaba algo mucho más significativo que un simple cambio.
La imagen al finalizar el partido lo expresó todo. Tras el pitido final, Neymar se abrazó con compañeros y familiares, y no pudo evitar romper en llanto al costado del campo. No había anotado ni fue la gran figura del encuentro, pero había recuperado algo que parecía cada vez más distante: la posibilidad de volver a competir con Brasil en una Copa del Mundo.
Además, esta victoria le permitió a la selección de Ancelotti avanzar a los 16avos de final como líder del Grupo C. Luego del empate 1-1 ante Marruecos y la victoria 3-0 sobre Haití, Brasil cerró la fase inicial con siete puntos, a la espera de un rival en la próxima ronda. En el camino, quedó una imagen poderosa para el Mundial: el regreso de Neymar a su selección, desbordado por la emoción tras una prolongada ausencia.






















