El programa, liderado por Temaikèn, tiene como objetivo fortalecer la conservación de esta especie emblemática, una labor que la organización lleva a cabo desde hace dos décadas. Para asegurar su supervivencia, ambos animales están equipados con collares satelitales que utilizan tecnología GPS, lo cual permite un monitoreo continuo para su adaptación al medio natural.
“Lograr la crianza de dos aguará guazú huérfanos fue un gran desafío para la fundación, ya que eran muy pequeños cuando llegaron al CRET. Pero también es una gran satisfacción poder plasmar nuestra experiencia con esta especie y ver que podemos seguir aportando a su supervivencia”, comentó Guillermo Delfino, Coordinador del Programa de Especies Amenazadas.
La historia de estos ejemplares se inicia en Corrientes, donde fueron rescatados con apenas 45 días de vida tras quedar huérfanos. Inicialmente, la Fundación Rewilding Argentina se hizo cargo de su situación y los trasladó al Centro de Conservación Aguará, donde recibieron atención primaria durante un mes para diversas curaciones.
En las instalaciones de Escobar, Kuarahy y Jasy siguieron un estricto protocolo de aislamiento humano. “El hecho de que sean dos hermanos fue un factor positivo: la compañía mutua hizo que la adaptación fuera menos traumática y que el vínculo entre ellos actuara como un sostén natural durante las primeras semanas”, enfatizó Delfino.
El crecimiento de estos animales fue notable, pasando de un peso inicial de 1,2 kilogramos a 20 kilogramos y alcanzando 90 centímetros de altura, modificando su composición orgánica. Con su liberación, el programa suma ya cuatro ejemplares criados, que ahora habitan un entorno correntino con abundantes recursos naturales.
El aguará guazú está clasificado como vulnerable a nivel nacional por la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos y como Casi Amenazado en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN a nivel global.
Las principales amenazas que enfrenta esta especie incluyen la pérdida de hábitat, los atropellamientos en rutas y caminos, y la caza basada en mitos erróneos sobre su comportamiento.
“Cada individuo que vuelve cuenta. Para su especie, para el ambiente y para todo el trabajo de conservación que hay detrás”, se expresó en la cuenta de Instagram de Temaikèn sobre el rescate de estos dos ejemplares.























