“Era deseable que el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada se debatiera en profundidad”, afirmó un importante representante de la Casa Rosada, quien expresó satisfacción por la media sanción.
Sin embargo, esa misma fuente delineó la estrategia para el futuro inmediato: “No tensar la relación con los aliados”.
Aunque no se puede afirmar con certeza que los proyectos presentados por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, se posterguen, se ha incrementado la cautela en la evaluación de su estrategia. “Son proyectos relevantes, el problema radica en el momento”, indicaban.
Desde Balcarce 50 se minimizaban las versiones de descontento hacia Sturzenegger que emergieron del Congreso.
No obstante, se reconoció que hubo frustraciones relacionadas con la controversia surgida con los prácticos navales, a raíz de un decreto promovido por el ministro. “Eso estuvo mal manejado”, admitían en el oficialismo.
“En el asunto de los prácticos faltó un marco claro respecto a qué ocurriría si los sindicatos paraban”, explicaron.
“Federico es esencial para el presidente, especialmente por cuestiones de desregulación; sus propuestas son de gran relevancia, pero a veces el problema es el timing”, afirmaban fuentes gubernamentales.
El complejo trayecto del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada a través del Senado consolidó una convicción en la Casa Rosada: de cara al futuro electoral, “cada negociación en el Congreso debe ser considerada en términos políticos”.
Dentro de este nuevo enfoque, las iniciativas de Sturzenegger relacionadas con temas como la venta de libros, farmacias e inmobiliarias, así como el capítulo sobre Inteligencia Artificial en la ley de Sociedades, parecían quedar relegadas.
Las prioridades inmediatas del gobierno incluyen reformas como la de la carta orgánica del Banco Central, la Inocencia Fiscal y la reforma política, entre otras.
“Debemos enfocarnos en los temas más significativos y trascendentes”, indicó la jefa del bloque libertario en el Senado en declaraciones radiales. “No debemos perder tiempo en detalles que no son fundamentales para los cambios estructurales que pretendemos realizar”, agregó. Bullrich destacó la importancia de proyectos específicos de calidad en lugar de leyes omnibus.
Evadiendo la responsabilidad, solicitó que la producción parlamentaria “tenga un sentido”.
“Ayer, el Gobierno avanzó; se obtuvo media sanción, se intentó hacerlo posible y se dejó de lado lo que no contaba con apoyo, porque de insistir, se corría el riesgo de que se cayera”, comentó una voz prominente del Gobierno. Al mismo tiempo, en la Casa Rosada se subrayó la importancia del mensaje “para los inversores” que implica un proyecto orientado a la protección de la propiedad privada y la necesidad de que las discusiones futuras mantengan una cuidadosa deliberación política.
En esta lógica, consideraban fundamental la mesa política de cara a lo que se avecina. “Karina ha instruido que todo pase por la mesa política”, señalaban a finales de esta semana cerca de la secretaria general de Presidencia.
En este espacio, que se reúne semanalmente, convergen las necesidades políticas y de gestión con visiones estratégicas y de comunicación sobre los proyectos a impulsar.
“Todo proyecto debe ser presentado ante la mesa”, repetían, enfatizando que en cada discusión las interrogantes principales giran en torno a los tiempos políticos: “¿Es ahora?”, “¿Conviene?”, “¿Es el momento adecuado?”.
“La mesa delineará lo que es prioritario ahora y en el futuro”, fue una de las conclusiones expresadas.
En el corto plazo, el oficialismo se enfoca en avanzar con el proyecto de reforma de la carta orgánica del Banco Central, que comenzará a ser discutido a mediados de mes en la Cámara de Diputados, y el proyecto de Inocencia Fiscal. “Todo debe ser analizado desde una perspectiva estratégica. Cada negociación es extremadamente sensible”, subrayaban.
Al mismo tiempo, se valoró la reciente trayectoria del proyecto de ley sobre la inviolabilidad de la propiedad privada, aunque reconocieron que se debieron hacer concesiones al excluir ciertos capítulos. “Es uno de los proyectos fundamentales y se necesitaba realizar ajustes para evitar el fracaso. Se logró la media sanción y eso es positivo”, expresaron.
En el entorno del Ejecutivo, también se hubo buenos comentarios sobre la gestión de Bullrich en este tema. “Con ella todo está funcionando muy bien”, decían desde Balcarce 50, brindando apoyo a su teoría de que, si el tema se hubiera tratado en julio, cuando se propuso inicialmente, habría sido aprobado sin modificaciones. “Es una hipótesis”, mencionó un consultado.
Bullrich, al salir del Senado, destacó las demoras que se produjeron a finales de junio debido a que, al intentar llevar el tema al recinto, la oposición buscó interpelar al entonces jefe de Gabinete, lo que obligó al oficialismo a replegarse. Aunque fue la única que lo mencionó en público, su postura fue respaldada internamente por otros miembros del oficialismo que aún lamentan las repercusiones del caso que implicó al exministro coordinador.
También se reconoció la reacción de Bullrich durante la noche del jueves para mantener la relación con los aliados, al gestionar la disculpa del senador que había utilizado el término “tibios” en su discurso. “Patricia estaba furiosa”, afirmaron en el oficialismo. “Ella hizo que pidiera perdón individualmente a todos”, aclararon.























