Conocida como somatotropina, esta hormona biológica se inyecta y se produce mediante ingeniería genética, lo que permite elaborar un análogo de la hormona que produce naturalmente el organismo. Antes de que esta técnica estuviera disponible, la hormona se extraía en bajas dosis de la glándula hipófisis de donantes fallecidos.
En Argentina, los científicos Alejandro Paladini, Juan Dellacha y José Santomé fueron pioneros en la década de 1960 al aislar y purificar esta hormona para su aplicación en pacientes humanos.
Hoy, la somatotropina es el tratamiento más utilizado para abordar problemas de crecimiento, con un costo mensual que puede variar entre uno y tres millones de pesos. Aunque este tratamiento es generalmente cubierto total o parcialmente por algunas prepagas y obras sociales, su uso diario y la necesidad de inyecciones constantes representan un desafío significativo. Si bien existen opciones que permiten inyecciones semanales, un grupo de investigadores argentinos busca una alternativa más eficiente.
“El tratamiento de las deficiencias de crecimiento es crónico y requiere un periodo extenso”, explicaron Paolo Catalano y Martín Desimone, bioquímicos y farmacéuticos, profesores en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA e investigadores del CONICET. Según afirmaron, muchos estudios han evidenciado una adherencia limitada de los pacientes a estos tratamientos debido a la necesidad de inyecciones diarias, especialmente en niños, quienes a menudo omiten dosis, lo que compromete la eficacia del tratamiento. El sistema que investigan permitiría administrar la hormona cada 15 días o incluso en intervalos más largos. Actualmente, existen versiones semanales disponibles para pacientes con insuficiencia hipofisaria.
La tecnología que utilizan se basa en el desarrollo de hidrogeles y matrices nanotecnológicas que liberan lentamente la hormona, permitiendo una administración prolongada sin alterar su estructura molecular. “Utilizamos nanopartículas con el fin de encontrar las más adecuadas para incorporar más hormona y usarlas como transportadores. Estas partículas son extraordinariamente diminutas, un millón de veces más pequeñas que un milímetro”, indicó Catalano, quien inició la investigación en el Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (INN) de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el CONICET, en colaboración con el Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME) y la UBA.
El proyecto se encuentra en una etapa experimental. Hasta el momento, los investigadores han validado la formulación en laboratorio (in vitro) y publicaron sus hallazgos en el International Journal of Pharmaceutics en 2023. Este emprendimiento comenzó como parte de una tesis del ingeniero Luis Villarruel en el INN en 2018 y ahora buscan demostrar su eficacia en modelos animales vivos.
“Próximamente trabajaremos con el grupo del IBYME liderado por Damasia Becú. Allí utilizan ratones con un receptor ausente para dopamina tipo 2 en el sistema nervioso, lo que les provoca retraso en el crecimiento. Estos ratones enanos recuperan tamaño y peso al recibir hormona de crecimiento, por lo que planeamos probar nuestra formulación en ellos, un modelo con validación comprobada”, comentaron Catalano y Desimone.
Para continuar avanzando, los investigadores requieren ciertos insumos. “Necesitamos provisión de hormona de crecimiento y reactivos esenciales para su cuantificación, los cuales son bastante costosos”, señaló Desimone, quien forma parte del Instituto de Química y Metabolismo del Fármaco (Iquimefa) de la UBA. Como se da con otras hormonas, para que produzcan sus efectos se requieren concentraciones mínimas debido a su alta potencia, y también se necesita iodo 125 radioactivo para su medición mediante radioinmunoensayo.
Los investigadores se muestran abiertos a establecer convenios de colaboración con empresas que deseen asociarse. Una vez que la eficacia de esta formulación sea confirmada, se podría llevar a cabo una transferencia tecnológica, lo que permitiría reducir costos y ofrecer una forma de administración más accesible para quienes necesitan estos tratamientos, evitando inyecciones diarias o semanales.























