Según el último informe oficial del INDEC, las distintas actividades relacionadas con la soja generaron exportaciones por 9.082 millones de dólares durante el primer semestre de 2026. Esta cifra representa un crecimiento interanual del 5,7% y equivale al 18,3% de las ventas argentinas al exterior.
En contraste, el sector petrolero-petroquímico alcanzó exportaciones por 8.116 millones de dólares, lo que representa el 16,4% del comercio exterior. De esta forma, la diferencia entre ambos complejos se redujo a apenas 966 millones de dólares.
Gran parte de este cambio se explica por las diferencias en las tasas de crecimiento. Mientras que la soja mantuvo un avance moderado, el complejo petrolero-petroquímico mostró una impresionante expansión interanual del 43,7%, acercándose rápidamente al liderazgo.
Dentro de la actividad energética, los aceites crudos de petróleo fueron los principales responsables del impulso. Entre enero y junio, sus exportaciones alcanzaron 4.702 millones de dólares, con un notable incremento del 48% en comparación con el año anterior.
El contexto internacional también favoreció este crecimiento. Los precios sufrieron un incremento del 18,2%, principalmente por el denominado efecto Medio Oriente, aunque el verdadero motor fue el aumento en las cantidades exportadas: los volúmenes crecieron en un 24,9%, impulsados esencialmente por la producción de shale oil.
Por su parte, las exportaciones de soja registraron un ritmo de crecimiento mucho más moderado. Las ventas de harina y pellets tuvieron un aumento del 0,7%, los porotos avanzaron un 7,9% y el aceite creció un 8,2%. En cambio, los volúmenes exportados de subproductos cayeron un 2,3%.
Comparando los últimos tres años, la transformación estructural se hace evidente: entre los primeros semestres de 2023 y 2026, las exportaciones del complejo sojero tuvieron un incremento del 16,8%, mientras que las del sector petrolero-petroquímico se duplicaron, con un crecimiento del 100,2%.
Además, el carácter estacional del sector sojero afecta su capacidad de mantener el liderazgo. Históricamente, la mayor parte de sus liquidaciones de divisas ocurren durante la primera mitad del año. Por lo tanto, las tendencias actuales indican que el petróleo podría sobrepasar a la soja en el segundo puesto cuando se revelen las cifras completas de 2026.
Un eventual cambio en la primera posición no implica que el sector energético supere al conjunto de la actividad agropecuaria. Si se agrupan las exportaciones de soja, maíz, trigo, carnes y girasol, el sector acumuló 20.630 millones de dólares en el primer semestre. Este resultado es aproximadamente 150% superior a los 8.116 millones de dólares del complejo petrolero-petroquímico, que continuó siendo el principal bloque generador de divisas del comercio exterior argentino, aunque el crecimiento del sector energético ha reconfigurado el ranking individual.
Detrás de la soja y el petróleo, el complejo maicero ocupó el tercer lugar, con exportaciones por 4.241 millones de dólares, un aumento del 6,9% respecto al mismo período del año anterior. Muy cerca se encuentra el sector automotriz, que logró ventas externas por 4.167 millones de dólares con un incremento interanual del 4,7%.
El quinto lugar lo ocupó el oro y la plata, beneficiándose de un fuerte aumento en las cotizaciones internacionales de los metales, con exportaciones por 3.504 millones de dólares y un crecimiento del 56,8%.
Más atrás, se ubican la carne con 2.692 millones de dólares, el trigo con 2.540 millones, el girasol con 2.075 millones, la pesca con 1.252 millones y el litio con 1.126 millones.
Fuera de los montos totales, algunos sectores mostraron tasas de aumento excepcionales en la primera mitad del año. El litio encabezó este grupo con un crecimiento del 186%, seguido por el girasol con un 128%, el aluminio con un 92% y el oro y la plata con un 56%.
Otros minerales metalíferos también sobresalieron, con un crecimiento del 310%; los porotos aumentaron un 235%; y el plomo, un 192%.
Las caídas en las exportaciones comenzaron a observarse a partir del puesto 15 del ranking. El maní redujo sus exportaciones un 2,1%, y las peras y manzanas cayeron un 1,5%. Las bajas más pronunciadas corresponden al azúcar, con un descenso del 10,5%, y al arroz, que se contrajo un 21,1%.
Con Vaca Muerta experimentando un aumento en producción y exportaciones a un ritmo muy superior al de la soja, el cierre de 2026 podría marcar un hito en el comercio exterior argentino, legitimando al petróleo como el principal complejo exportador del país.























